Le preguntaba a una profesora universitaria de economía sobre qué podría ocurrir en Europa si en las próximas elecciones presidenciales francesas Hollande superara a Sarkozy, la respuesta de mi interlocutora fue rápida y directa: "Nada, el problema es Merkel". Vamos que nuestros genitales están bien agarrados por una Alemania que ha pasado de ser la locomotora del viejo continente a convertirse en directora general en jefe de lo que ocurre por estos lares. Doña Angela es la canciller de hierro, digna sucesora de Bismarck y sus sistemas, con la única diferencia que el padre de la unificación germana era adicto a los secretos internacionales mientras que nuestra protagonista no se corta ni un pelo.
![]() |
| Mucho negro alrededor de Merkel (tomado de publico.es) |
La Merkel está generando un grave problema en el presente con su encabezonamiento en la rigidez presupuestaria, pero puede provocar otro más grave en el futuro con el fomento del nacionalismo económico alemán. Es muy fácil decir a tus ciudadanos que están pagando las crisis de los PIGS, mientras tanto se salta algunos de los principios fundamentales de la propia Unión Europea y que fueron pilares básicos de su fundación en el año 57. La solidaridad es uno de ellos y se sustentaba en la necesidad de colaboración para evitar una tercera guerra mundial; es curioso, pero hoy en día está muy extendida la impresión de que la invasión del nuevo Reich es financiera y no militar, pero que la función de control es compartida.
La germanofobia puede empezar a tomar cuerpo si se sigue con esta política de apretar la soga en el cuello del más débil, y más cuando el nacionalismo es de ida y vuelta: aparece en la Alemania rica y en la Grecia que se hunde, no hay más que recordar cómo algunos de los ministros recientemente dimisionarios en el país helénico son de la extrema derecha aficionada, como no podía ser de otra manera, a rentabilizar las crisis económicas y de valores (de los unos y de los otros).
Entonces ¿qué nos queda? ¿esperar un cambio en el país germano hacia propuestas más flexibles y abiertas? ¿la revolución?... difícil responder pero mal vamos si la derrota de la derecha francesa no sirve de nada y si todos dependemos del dedo divino de la Bundeskanzler. Pero ¿está haciendo algo la izquierda europea por evitarlo? pues a mi me da la sensación que o muy poco o directamente no. O no hay seguimiento en propuestas propias o hay plegamiento a unos intereses poco cercanos a ese espíritu de solidaridad del que antes hablábamos como básico en la propia fundamentación de la UE. Ya ni siquiera quiero proponer el marxismo como fe y la lucha de clases como esencia, simplemente la aceptación de valores que hagan más habitable un continente que se ha suicidado y eso que era difícil resurgir tras dos guerras mundiales.
Si la izquierda quiere ser izquierda debe ser más internacionalista, si la izquierda europea quiere ser europea tiene que salir de sus madrigueras particulares y no atemorizarse ante los discursos fáciles. Si queremos ganar tenemos que apostar, lo contrario es el futuro negro de la crisis o de la bonanza, da igual, porque ambas se basan en la injusticia.

No hay comentarios:
Publicar un comentario