domingo, 21 de junio de 2015

Razones para romper un carnet

Gracias, como siempre, a El Roto.
Hace unos días tomé la decisión de abandonar mi condición de militante del Partido Socialista Obrero Español, lo hice tras bastantes meses de reflexión personal, de escucha de diversas opiniones, lectura de documentos y análisis de la realidad, y es que diecisiete años de carnet no son cualquier cosa y determinados pasos hay que saberlos dar con el convencimiento de hacer lo que se quiere y se piensa.
No me detendré aquí en las razones por las que decidí militar con 25 años en un partido de izquierda moderada en plena (ahora diría constante) crisis de identidad y con la losa de la oposición tras muchos años de gobierno. Sí quiero hacerlo en lo que me ha hecho irme de un lugar donde ya no estoy cómodo.
Los partidos políticos se han convertido en marcas donde los ideales pasan a un segundo plano porque lo que prima es conseguir votos, la tenaz cantinela de "ganar para transformar la realidad" se repite pero acaba obedeciendo más a la necesidad de ganar que a la de transformar. El PSOE es un ejemplo de ello: es una marca hecha para ganar elecciones (ahora ya no tantas), pero las ideas para transformar se acaban perdiendo en la indefinición constante. Eso no quiere decir que en su etapa de gobierno no haya realizado cosas realmente importantes, lo que ocurre es que  muchas de las medidas transformadoras que se han propuesto de forma constante se quedaron solo en promesas, siendo además algunas de las de mayor cariz ideológico de las de el (los) programa(s) electoral(es). Eso es no cumplir lo que se promete y abandonar los ideales, y yo me afilié por unos ideales.
Las elecciones a secretario general del pasado año dejaron muy claras algunas cuestiones centradas precisamente en la ideología. Los tres candidatos representaban diferentes sensibilidades: uno, el de menos impacto mediático, era el que difundía un conjunto de ideas más de izquierda con medidas para enderezar el rumbo ideológico perdido; otro candidato, el gran derrotado, era heredero del nosequé pero encantado de representar el espectro socialdemócrata del partido y, por último, el vencedor, claramente centrado en ideas vagas desde el punto de vista ideológico, pero con un recorrido cercano a la sensibilidad socioliberal. Su victoria sin paliativos dejó claro que la militancia aceptaba eso... o bien buena parte de ella se mostró muy permeable a los apoyos recibidos por el victorioso secretario general de los líderes regionales. Una de dos: o los militantes no son tan de izquierdas como dicen, o buena parte de ellos siguen los dedos del líder o "sublíderes". Creo, honestamente, que la militancia socialista no entiende lo que son las primarias (o elecciones internas), por eso no sabe digerirlas y así vive el partido en un círculo vicioso de tres fases: fase preprimarias- fase primarias-fase postprimarias, y el ciclo se retroalimenta constantemente. Es obvio que yo tampoco estoy preparado para eso.
En más de una ocasión he dicho que los partidos políticos son necesarios para la democracia, pero curiosamente son una de las instituciones menos democráticas del sistema. El PSOE se ha caracterizado en estos diecisiete años por proponer sistemas para transformarse internamente, sin embargo, con el paso del tiempo te das cuenta de que acaba siendo un barniz, más o menos acertado en su aplicación (salvo contadas excepciones), que solo sirve para intentar institucionalizar decisiones que no parten de la militancia, más bien son ideas de la propia clase dirigente. Las ya mencionadas primarias cuando interesa se hacen abiertas y cuando interesa se hacen cerradas, o directamente se hace lo posible por no celebrarlas; las agrupaciones, muchas de ellas, se han convertido en verdaderas franquicias, como si fueran restaurantes de comida rápida, en las que se aprende lo peor de la política: la vida del militante activo del PSOE deriva en buena medida a las cuitas internas, a perder el tiempo (para muchos es lo imprescindible) en colocar a unos o a otros, en aliarse con quien interesa porque me interesa. Y ahí es cuando te das cuenta del valor que tiene el partido como una agencia de colocación tanto para los cargos institucionales como para los puestos de trabajo de la estructura básica de cualquier organización política. Al final, es la propia clase dirigente la que cuando interesa coloca y descoloca lo que quiere, unas veces lo hace con sigilo y otras con mayor irrupción mediática. Pero revisas listas y puestos, y resulta que hay nombres y apellidos que se repiten, personas que tienen los derechos adquiridos y que no saben otra cosa más que vivir del cargo, del partido.
Y todo este panorama se acaba reflejando en el día a día: enfrentamiento entre líderes (la relación Sánchez-Díaz da vergüenza), en una verdadera estructura de arriba hacia abajo, en jugar y actuar en las instituciones pensando en lo que pasa dentro de la estructura de poder del partido y no en lo que demanda la ciudadanía, en proclamar ser de izquierda y acabar necesitando de los poderes económicos más liberales para intentar gobernar, en decir una cosa y la contraria, en seguir siendo infinitamente indefinidos, en ser vistos (y con mucha razón en bastantes casos) como cómplices de lo negativo del sistema tanto político como económico...
Dejo el partido, pero no a muchos de los que han sido mis compañeros y siguen siendo amigos, en ellos reconozco buena parte de lo que pienso, pero no lo que representa ahora la organización. Lo siento por ellos, porque su frustración la entiendo perfectamente. Y no quiero obviar la presencia de grandes personas en los puestos dirigentes, especialmente en las estructuras locales y municipales, no dudo de ellas, ni siquiera de muchas de sus políticas, pero el partido es más que todo eso. Ya no creo en el romanticismo de unas siglas o de un carnet. No descarto que el PSOE sea el próximo partido de gobierno, tiene un candidato que da a cámara y es guapete, capaz de comentar muchas cosas sin decir nada y de posar de forma patriótica junto a su esposa como un Obama "made in Spain". Nadie dirá que he dejado el barco cuando se estaba hundiendo. Al revés, en ocasiones pienso que algunos hemos sido un lastre para el eterno viaje al centro.


martes, 1 de julio de 2014

Líneas rojas


Hace unos días un buen amigo me decía de forma seria, indignada y lacónica que "el PSOE no tiene líneas rojas", podríamos encontrar formas de matizar la expresión pero no pasarían de ser meras excusas del tipo son líneas difusas, cada vez son menos líneas, las líneas se han ido perdiendo para hacernos más modernos, ponerse líneas es acotar demasiado al partido... todas ellas intentan justificar la situación pero acaban siendo una afirmación de la queja de mi amigo.
Hoy mismo en el Parlamento Europeo se ha vuelto a sobrepasar una línea roja, acción que no por prevista deja de ser indignante, en concreto los representantes del socialismo europeo, incluyendo a los españoles, han accedido a pactar los puestos que presiden el hemiciclo colocando a su cabeza de lista Martin Schulz como presidente, a cambio el popular Junker será el presidente de la Comisión Europea. Este acuerdo afecta a otros cargos, como el de vicepresidente del Parlamento Europeo que quedará en manos del expresidente de la Región de Murcia y una de las referencias del Partido Popular, Ramón Luis Valcárcel.
Algunos ven en este acuerdo un simple pacto por ofrecer estabilidad a las instituciones comunitarias, pero daba la sensación durante la última campaña europea que lo que se proponía desde el socialismo europeo no iba a ser para nada compatible con los políticos conservadores. Pues bien, el PSOE ha apostado por un presidente de la Comisión de derechas y veremos si no se traga el sapo de tener que apoyar a Arias Cañete como comisario europeo. Si había un acuerdo ya cerrado (los resultados eran previsibles) antes del proceso electoral lo coherente hubiera sido decirlo en campaña, y no haberlo hecho fue sobrepasar una línea roja; si, por el contrario, el pacto se ha cerrado partiendo desde cero tras las elecciones es traspasar esa misma línea, incumpliendo no ya una promesa, sino el mantra del "no somos lo mismo". Quizás hubiera sido mejor proponer un acto de rebeldía y demostrar con hechos desde el socialismo español que ese camino del pacto con la derecha es un camino que solo ha servido para dejar campo libre a quienes han destrozado con sus políticas y la excusa de la crisis buena parte de la cohesión social del sur de Europa, incluyendo España.
No hace mucho asistíamos a la votación en las Cortes Españolas de la abdicación del Rey Juan Carlos I. Y de nuevo volvíamos a cruzar la línea roja de nuestros propios principios y no solo los lejanos. El PSOE tiene raíces republicanas dicen algunos, pero en realidad en la Conferencia Política realizada hace más bien poco, pasado noviembre, se reiteraba la reivindicación de la "la tradición cultural y política republicana" aunque también afirmaba que no se veían motivos para abandonar el consenso de la Transición. La pregunta que me hacía antes y me sigo haciendo ahora es ¿en qué quedamos? Si somos los somos y si no, pues no. Lo que no es normal es trazarnos la línea a saltos para poder sobrepasarla cuando nos dé la gana, que en este asunto es nunca. Muchos socialistas estaban aturdidos cuando sabían que su partido tenía que votar un sí o un no (y por mucho que algunos se escuden en que la pregunta era tal o cual, todo el mundo sabe el significado real que se podía dar con la respuesta), esos socialistas veían un problema ¡a perro flaco...! ¡en menudo momento ha abdicado el Borbón! Otros veíamos el tema como una oportunidad para hacer un ejercicio de reflexión y, al mismo tiempo, de cambio de rumbo. El PSOE necesita eso: un verdadero cambio de rumbo que sea perceptible en la sociedad y no basta con una cara nueva.
Podríamos seguir hablando de líneas rojas que no existen o que se sobrepasaron: la aprobación del cambio constitucional siendo promotores de una de las acciones legislativas más vergonzosas de la historia socialista española, el permanente compromiso verbal con la escuela pública y mientras tanto la cesión de terrenos en muchos ayuntamientos y comunidades con gobierno socialista para hacer escuelas concertadas, el indulto al banquero Sáenz, el permanente trajín con la laicidad del estado al tiempo que se mantuvo el Concordato con el Vaticano, reformas económicas y fiscales de dudoso gusto progresista, la tibieza y tardanza en la respuesta con algunos asuntos de corrupción,... y podríamos seguir hablando de las líneas rojas que se superan a diestro y siniestro en el día a día del interior del partido y sus agrupaciones.
Los candidatos a la SG deben pensar en ello y en vez de hacer tantas propuestas más cercanas a las de un candidato a la presidencia del gobierno tendrían que marcar las líneas para el modelo de partido y desde ese modelo construir propuestas. No vale con derogar leyes rajoynianas porque ninguno las queremos, hay que crear un proyecto de rearme ideológico desde la izquierda, con respuestas reales y que se cumplan, que sean claras y que no pasteleen con lo que criticamos en el atril del mitin y que luego se acaba haciendo desde el escaño. Todo pasa por trazar esas líneas rojas que no tenemos, tenerlas claras, y gobernar con quien decidan los ciudadanos, primero en primarias abiertas y luego en las elecciones generales. 

martes, 24 de junio de 2014

Por un debate de ideas (desde la izquierda)

Habrá que debatir no sea que solo acabemos decidiendo caras y no ideas. Siempre El Roto.
Hay quien piensa que decir con claridad que se es de izquierda le invalida para ganar unas elecciones, con ese pensamiento es imposible no esconder la verdad y delante de todo el mundo se acaba afirmando que se es algo de izquierda pero menos, o que el problema no está en la dualidad izquierda-derecha, es algo distinto. Vamos, que ser políticamente moderno consiste en ser equilibrista de las ideas. Terrible es verse obligado a observar semejante indefinición, aún más lo es cuando percibes que no es ninguna mentirijilla y que, incluso, es más que posible que quien se quiera alejar de la izquierda ya se haya empezado a alejar hace mucho tiempo y quiera seguir alejándose porque entiende que los nuevos tiempos van por los caminos de las marcas blancas sin etiquetas.
En la batalla por la Secretaría General del PSOE estamos presenciando esa tendencia de forma descarada. Los dos candidatos que cuentan con el mayor poder mediático y con el apoyo de aparatos y aparatillos afirman de manera casi paralela lo mismo: Sánchez se ubica en el 4,5 sobre 10 entre izquierda y derecha que no es otra cosa que la casi equidistancia, Madina lo deja claro "Ni derecha, ni centro, ni izquierda, sino preguntarnos a nosotros mismos qué queremos hacer" (en este caso dejarlo claro es no dejarlo claro) dice eso el vasco como si la gran mayoría de los militantes del PSOE creyeran que poseer el carnet de un partido político fuera lo mismo que ser socio de un club de senderismo. Digo yo que si eres de militancia socialista es porque eres de izquierda: las palabras centro y derecha sobran descaradamente en la frase del "secretariable".
Cuando se analizan las razones del momento que pasa el Partido Socialista se concluye de forma bastante unánime con eso del "nos hemos alejado de la sociedad" o del "hemos defraudado a la ciudadanía". Frases hechas para no decir que el PSOE ha hecho lo que muchos de sus votantes nunca hubieran imaginado; es decir, políticas totalmente alejadas de sus ideales. Traicionada buena parte la base social por las reformas del 2010, por la modificación de la Constitución, por la indefinición o tibieza ante asuntos básicos en la organización del Estado o por seguir la tendencia socialista europea de colaborar como un rehén obediente en las políticas dictadas por los mercados y los gobiernos conservadores, especialmente el alemán; la militancia tampoco está en sus mejores momentos porque defiende a pie de calle la marca PSOE y sus históricas políticas de igualdad social, cuando buena parte de su cúpula o algunas de sus figuras de toda la vida cruzaron hace tiempo al lado oscuro y tomaron decisiones desde allí.
Muchos de esos afiliados buscan caras nuevas, a veces a la desesperada, en ocasiones porque las tendencias y los personalismos siguen pesando en un inmaduro, pero muy necesario, proceso de "un militante un voto". Y cada tendencia busca su caballo ganador. O intenta que no gane el caballo de la otra. Sin embargo, lo verdaderamente importante para el proceso interno no está en el caballo, está en la cuadra, diría más, está en todo el hipódromo. Las ideas deben fluir, pero deben ser ideas para transformar el partido puesto que ahora toca eso: partido. Y el PSOE siempre fue de izquierdas, y debe fabricar sus propias ideas desde esa óptica, y no solo de cara a la sociedad como si fuera el gobierno, debe hacerlo también como la formación desde la cual se propone el gobierno, que debe ser más transparente en su toma de decisiones, menos personalista, más abierta, sin miedo a definirse,... porque no es cierto que no definirse dé votos, al contrario, los quita porque hay otros que se definen muy bien. Una formación con modos del siglo XXI y no con los de los 70 del siglo pasado mezclados con vicios de tantos años de gobierno u oposición mayoritaria.
Leo que los grandes candidatos dicen cosas muy obvias, se oponen a las leyes del aborto y laboral que apadrina el PP, como si eso fuera una novedad en la gente de izquierdas ¿hay algún socialista que pueda estar de acuerdo con la Ley Gallardón? ¿o con la reforma laboral de Rajoy?  Hablan de ilusión que, siendo importante, debe ser la consecuencia de hablar de política, pero con mayúsculas. De ellos hablan sobre el carisma, algunos ya sabéis lo que pienso de ello: de todas las virtudes que puede tener el ser humano la peor, sin duda, es el carisma porque si no hay nada detrás solo tendremos simple humo.
Por esto, me parece necesario que haya una propuesta de izquierda sin miedo, que no debería caer en lo trasnochado (tema que dejo para otra entrada) y que llegue, al menos, a poder ser valorada antes de echar el voto en la urna de cada agrupación. Una opción que genere debate y que cuente con los altavoces mediáticos necesarios para ser conocida por la militancia. Humildemente creo que esa opción ahora la ofrecen otros candidatos distintos a las dos "estrellas" con más opciones para ganar la carrera. He apostado precisamente para que exista ese debate por José Antonio Pérez Tapias y lo hago si obviar otras propuestas que, como la citada, son invisibles para la mayoría de los grandes medios de comunicación ¿es que a esos medios no les interesa que se debata en los partidos? o tal vez quieran hacer realidad la frase del eminente científico Stephen Jay Gould "Cuando las personas no aprenden las herramientas de juicio y se limitan a seguir sus esperanzas, las semillas de la manipulación política se siembran".  

miércoles, 9 de enero de 2013

El cartel de Bersani

Bersani junto a la Bocca de la Veritá
Recupero la tradición de escribir por aquí echando un vistazo a Italia, ese país que un día nos dijeron que íbamos a superar a base de puntos del PIB y que hoy nos pone como colchón entre ella misma y el abismo. Su política nos llega siempre como un cóctel circense con peligros impredecibles, algunos de los cuales hemos copiado como si fuéramos conscientes de que nos miramos en el mismo espejo mediterráneo. Un día hubo allí un empresario que dijo que una nación era como una empresa y que el mejor para dirigirlo era el más poderoso y rico de los amos, que obviamente era él. Le votaron y le soportaron los italianos, también le tiraron objetos a la cara aunque le envidiaban sus correrías eroticofestivas. Al final su egocentrismo pisó los terrenos de otros más poderosos que él y sus escupitajos le cayeron en su estirada cara. Le quitaron desde la Europa de los euros porque no servía para la causa y pusieron allí a un tal Monti que pisaba moqueta política con la etiqueta de no ser político. Criticar la política de Italia lo hace cualquiera, pero Monti en cierta medida lo hizo para quedarse dentro de ella: ahora quiere que la vergüenza de ser primer ministro si haber pasado por las urnas, demostración de que eso de la democracia existe como existe y solo si interesa, se borre de un plumazo con el apoyo a posteriori del electorado. Vamos como aquellos que quieren ocultar su corrupción pasada con los votos del presente. Y esa derecha o centro-derecha se pega entre ella con una macedonia de partidos, algunos con los recuerdos del fascismo muy presentes, que demuestran que además de circo allí hay un puzzle.
Y luego está la izquierda que se muestra bastante unificada alrededor del Partido Democrático (PD) y en el que convergen excomunistas, exsocialistas, exsocialcristianos... vamos una compota que se enfrenta a la macedonia y que también genera situaciones curiosas. La más peligrosa, tal vez, sea la posible inclinación a pactar con Monti tras las elecciones, lo cual sería un ejercicio de "arrinconamiento" hacia el empresario de las juergas pero un terrible problema para quienes creen que con Monti no se puede pactar nada puesto que en su política económica solo hay recortes de derechos y de servicios, así como un programa fiel a las instrucciones del Banco Central Europeo, curiosamente dirigido por un italiano, y de la canciller Merkel. Esa indefinición del PD, que sí propone algunos cambios significativos con respecto a la política recién puesta en marcha en aspectos laborales, pero que le hace no profundizar demasiado en mostrar grandes diferencias con respecto a su recién llegado rival, como si tuviera miedo a esos agentes externos y al más peligroso de los internos: el Vaticano. 
Y liderando el PD está Pier Luigi Bersani, un filósofo metido a político, que fue trotskista antes que eurocomunista y ministro antes que candidato, que titula su campaña con el lema "L`Italia Giusta" (La Italia justa) la cual ya ha echado a andar con unas primarias (de las que había que copiar en algún sitio) y con unos cartelones que se encuentran en casi cada rincón del país. Bersani aparece en la imagen mirando a sus posibles electores mientras cruza sus manos casi en posición de rezo, en realidad más que pedir el voto parece que se está confesando, no sé si lo hace para engatusar a la gran cantidad de población italiana que huele a incienso de misa, pero la casualidad en publicidad no existe. Tampoco puede escapar el protagonismo de su reluciente anillo de casado, que una cosa es una cosa y otra es otra. Fiel esposo, obviamente de una mujer, arrodillado y sin estridencias. 
Ni qué decir tiene que uno prefiere la victoria del filósofo, pero con ese hormigueo del que no confía nada en el buen perder de los elegidos por los inversores y poco en una izquierda que se pone a rezar antes de que tenga que pedir perdón.

miércoles, 4 de julio de 2012

Aldea gala

Viñeta de Pinto & Chinto, tomada de  http://dibujante.info/es_PRE/dibujantes/pinto-chinto 
"París bien vale una misa" dijo Enrique IV de Francia. Y todo porque él seguiría siendo calvinista, a pesar de convertirse al catolicismo para ser rey. Hollande no ha tenido que cambiar mucho su discurso en estas primeras semanas de gobierno, al contrario, ha ido a Europa con la idea de hablar de crecimiento frente a los santos mandamientos de la derecha que hablan de recortes, austeridad y reducción del déficit por encima de cualquier otro asunto. Quien dirige a nuestro vecino del norte cree que la UE parece no proteger a los pueblos y debería centrarse en defender la prosperidad como defendió la paz tras la II Guerra Mundial. Y en política interna ha empezado a demostrar que la alternativa es posible.
Hoy el Primer Ministro, Jean-Marc Ayrault, ha anunciado una serie de medidas con las que enfrentarse a la situación económica que vive el país que nada tienen que ver con el catecismo liberal merkeliano que sigue a rajatabla nuestro gobierno. En concreto, el gobierno francés no aplicará la subida del IVA que Sarkozy planeó antes de dejar el Elíseo, además ha dejado claro que habrá más tasas y más impuestos pero... especialmente para las petroleras y los bancos. También ha puesto como prioridad perseguir a los "falsos patriotas" que huyen de Francia para ir a los paraísos fiscales, tampoco ha evitado hablar de los especuladores como enemigos a los que hay que enfrentarse. ¿Les suena?
Estoy convencido que a lo largo de los próximos meses el gobierno francés tendrá que ejecutar medidas difíciles, puesto que reducir 40.000 millones de euros en dos años no puede ser nada sencillo, pero cuando se mantiene como prioridad crear 60.000 puestos de profesores es más que evidente que la visión de la salida a la crisis no tiene nada que ver con lo que, por ejemplo, vivimos en España.
La gran diferencia no estriba en la política en sí, que es obvia, el gran hecho diferencial está en querer ser presidente o no de tu país. En España tenemos un presidente que prometió justo lo contrario de lo que hace y todo porque sabe que encabeza un gobierno que no gobierna, vive según soplan los mercados (que son los especuladores que Ayrault se propone combatir). Digamos que Rajoy asume que no es él el que gobierna y se deja caer a la deriva como si fuera una marioneta en manos de los otros más poderosos y que, según el líder popular, algún día darán la cara por él. Lo lleva crudo. Sin embargo, Hollande y los suyos han decidido estar en el gobierno para gobernar, con todos los claroscuros que irán apareciendo en su acción ejecutiva y que nadie duda que existirán.
Veremos si la aldea gala que ahora parece tomar fuerza se consolida como alternativa, espero que Asterix corretee por Europa y haga que el espíritu francés de una izquierda, que sin ser radical apuesta por las personas, nos empuje hacia un sueño al que, como Ayrault ha dicho, "ninguna agencia sea capaz de calificar".

domingo, 1 de julio de 2012

Irresponsable

Viñeta de Marisa Babiano, tomada de  http://www.periodistas-es.org/mi-perfil/marisa-babiano-puerto 


Más de 45.000 hectáreas ardidas, cerca de 2.000 personas evacuadas y un 14% menos de presupuesto en las partidas anti incendios. Además los intentos de facilitar la recalificación de montes quemados en la Comunidad Valenciana. Es cierto que nadie puede asegurar que con más medios ya se hubieran extinguido los incendios tampoco, por ahora, se sabe a ciencia cierta las causas de estos. Pero lo que está claro es que es muy sospechoso que algo tan duro esté ocurriendo en Valencia y que el presidente del gobierno español decida largarse, otra vez, al fútbol sin ni siquiera pasarse a ver qué ocurre en la zona siniestrada. Se va a Ucrania a pesar de que los líderes europeos más influyentes habían propuesto un boicot a este país por la situación que vive la encarcelada expresidenta. Pero a Rajoy le da igual, pasa de todo... de los valencianos, de los españoles, de los europeos. Nada que ver con un caso similar que tiene lugar en Colorado (Estados Unidos) donde otro importante incendio ha obligado al presidente Obama a preparar un viaje a la zona y cambiar su agenda.
Tenemos un presidente irresponsable y que en su intento de hacer ver que no pasa nada y que todo va bien, ha decidido no hablar, esconderse permanentemente, faltar al respeto a toda la ciudadanía e irse, saltándose las propuestas internacionales, a hacerse la foto con la selección si es que gana, claro, Lo triste será que muchos ciudadanos al verle esta noche en el palco, junto a los boicoteados, sean capaces de asimilar el triunfo futbolero, si es que se produce, con las acciones del patético presidente.
Rajoy llamó hilillos de plastelina a una de las mayores catástrofes de la historia marítima, la del famoso Prestige, ahora no sabemos cómo calificará a las miles y miles de hectáreas quemadas que se están generando en los incendios. Un presidente debe saber dónde estar, aunque el sitio en el que se encuentre sea el de la foto desagradable y triste, aunque el olor no sea el del triunfo y sí el de las cenizas que invaden el cielo de Levante, aunque no pueda fumar a gusto un puro mientras saborea las jugadas de los héroes del pantalón corto,...
Tenemos un presidente irresponsable, irrespetuoso e insensato que gritará gol mientras las lágrimas de los afectados llegarán tarde para salvar un metro cuadrado.

lunes, 25 de junio de 2012

Antiespañoles

Cuantas gracias a El Roto por sus viñetas.
Hay días, bastantes, en los que me levanto con ganas de provocar. Últimamente me cebo con los gloriosos éxitos de la selección española de fútbol, directamente afirmo que lo mejor que le podría ocurrir a este dichoso país es que el equipo nacional llegara a la final y perdiera en el último minuto de penalti injusto con la todopoderosa Alemania. Además, la máxima gloria supondría que la Merkel alzara los brazos en señal de triunfo y pusiera cara de entusiasmo tras el triunfo y que su imagen fuera respondida con el odio de todos los telespectadores patrios que fijarían en su careto el pose del victorioso que humilla a la Roja. Sería extraordinario que apareciera un sentimiento claramente contrario a la canciller teutona y que aflorara en las calles. Estoy seguro que ante eso muchos ciudadanos que se inyectan en vena los abundantes minutos de la información deportiva (casi sinónima de futbolera) del telediario, pero que obvian el resto de noticias repletas de ajustes duros y de rescate en forma de línea crediticia, verían a doña Angela y a todo lo que ella hace, incluyendo el control del déficit, con muy malos ojos y sin entender casi de nada harían un trabajo reivindicativo imposible en cualquier otra situación. Sería su mejor servicio a la patria más que nada porque pintarse la cara de rojo y amarillo, comprar banderolas rojigualdas a un chino del todo a cien o gritar el lolo lolo lolo como letra del himno español, tiene muy poco de servir a la patria, yo creo que solo se logra ridiculizarla.
Formar parte de toda esa parafernalia es formar parte de la cortina de humo que todos sabemos que supone el fútbol, no es justo para nosotros mismos inyectarnos la anestesia para que el final de nuestros derechos parezca más dulce, o directamente no parezca nada. Yo para eso no quiero ser español, porque ser español para mi es otra cosa bien distinta. Si alguien piensa que soy maniqueo le responderé que la vida es un camino lleno de prioridades.
Ser patriota es defender los derechos logrados gracias al esfuerzo colectivo, incluso gracias a la vida de muchas personas. Ser patriota es no mirar para otro lado cuando, en aras del ahorro, se presume de no dar cobertura sanitaria a personas, de hacer que las medicinas se paguen dos veces, de mirar al enfermo como si fuera un cliente. Ser patriota es defender igualdad de oportunidades a partir de una escuela pública creada con el dinero de todos. Ser patriota es no confiar en los que dilapidan a base de corrupción y malas artes los recursos públicos. Ser patriota es no dejar que te engañen ni a ti ni a los que te rodean. Es ese el verdadero sentimiento de trabajo colectivo y no el que nos quieren ofrecer, y acatamos, cuando afirman que todos apoyamos a un equipo de deportistas y tras él está todo un país. Un país entero no puede estar para eso o, al menos, no puede estar solo para eso.
Si lo único que une a España es un grupo de futbolistas, seguramente muy buenos y también muy bien pagados, es que estamos repletos de antiespañoles.

martes, 19 de junio de 2012

Camino francés, camino griego, camino propio

(Relativity, Escher)


Hay mucho socialista empecinado en mirar solo a Francia como si lo demás hubiera que obviarlo o, directamente, no existiera. Parece que con citar a Hollande ya se logra renovar en ideas y actitud al partido que gobernó el país hasta el mes de noviembre y que cometió errores brutales en la gestión de la crisis, desde mi punto de vista dos muy graves. Uno habitual en los partidos gobernantes: el de no cumplir su programa electoral y tomar decisiones totalmente alejadas de él. Otro extraordinario (no se intente ver en el calificativo algo positivo): la reforma constitucional que lastra el crecimiento de un país al poner, por encima de todo, el rigor presupuestario llevado al máximo extremo y el pago de la deuda a la capacidad de inversión de toda una sociedad. Admito que esta última decisión pudo estar ocasionada por una presión insostenible, pero encontrarte en el pasado a tu mano meciendo la cuna da mucho coraje.
 
Decir que Rajoy es muy malo no es descubrir secreto alguno ya que hasta sus propios aliados lo aceptarían, pero no puede ser esa la única estrategia del Partido Socialista y menos dando la sensación de blandura continua y yendo casi a empujones por la realidad porque son parte de las bases del partido las que intentan que vuelva a la calle de donde nunca debió de desaparecer y que se asuman los errores del pasado promoviendo un modelo distinto de organización que fomente la participación de la militancia y desoxide a un partido que tiene tendencia natural al apoltronamiento.

Si el Partido Socialista en conjunto y, sobre todo, sus máximos dirigentes no entienden que la sociedad exige una transformación en los modos de funcionamiento de la vida política que pasa por abrirse a la ciudadanía vía militancia y en recoger los guantes que permanentemente se lanzan desde los rincones y explanadas sociales en los que se encuentran los que pueden otorgar la confianza en las urnas, entonces el camino no será el que algunos pretenden con meta en París y estará más cerca de acabar en Atenas. No quiero ser alarmista y asumo que la distancia de las realidades griega y española es importante, por ahora, pero la posibilidad de quedar como el que meció la cuna al que, ahora, nadie crea capaz de salvar al niño no se puede descartar. A ver si va a resultar que algunos que tanto escuchan a los chicos del coro se acaben teniendo que conformar con bailar un sirtaki. Y el PASOK, que se comió el marrón de heredar las mentiras de Nueva Democracia, se estampó con una Europa de derechas, dirigida por una señora de derechas y cuyos mecanismos son de derechas y lo peor es los socialistas helenos acabaron dando cuerda a esos mecanismos. Y eso ya no se lo perdona nadie: la gente de derechas vota a la derecha porque no quiere copias, la gente de izquierda no lo entiende y vota a otros partidos de izquierda porque no quiere traidores y los pocos votos que quedan corren el riesgo de ir desapareciendo si al final vuelve a ser el tonto útil para el niño mimado de la Europa merkeliana. Vamos que pacto que te crió.

No creo que Rubalcaba pueda ser Presidente del Gobierno, ni siquiera creo que vaya a ser el futuro candidato socialista a la Moncloa, pero le puede hacer un gran favor a su partido si lo abre a la sociedad pisando la calle, si hace que el modelo de partido sea el de uno que tenga cuadros que nazcan de las bases y no cuadros que sean cuadros para toda la vida. Rubalcaba sabe perfectamente que cada uno debe asumir sus responsabilidades y que el camino que está recorriendo es duro para quien lidera un proyecto estancado y poco seductor incluso para quienes le han apoyado en las urnas, pero si el proyecto se mantiene en la inacción el barco hará aguas. Tal vez lo único que le haga respirar al PSOE es, paradójicamente, la mayoría absoluta de Rajoy porque si hubiera debilidad parlamentaria con tantas medidas antipopulares la inestabilidad sería protagonista pero los réditos electorales de la oposición posiblemente no y más cuando la desconfianza hacia su líder es cuantiosa. El Partido Socialista debe encontrar su propio camino que le aleje definitivamente de postulados más acordes con el programa del Partido Popular, y que prepare a la organización para una verdadera transformación interna capaz de ser perceptible en la sociedad y de romper con la burocracia militante que acaba consolidando formas tan peligrosas como aquella mano que, queriendo o sin querer, meció la cuna.

martes, 12 de junio de 2012

Rescatando la verdad

Viñeta del holandés Arend van Dam
Ya nos pasó con el 11M y ahora vuelve a repetirse, me refiero a la necesidad imperiosa de conocer la realidad de las cosas o, al menos, una visión más cercana a la verdadera. En aquel caso se trataba del mayor atentado de la historia de nuestro país y de uno de los más graves de todos los tiempos, ahora se trata de un porrón de millones de euros que dejará previsiblemente más miseria a cambio de saneamiento bancario. Entonces muchos decidimos acudir a los medios extranjeros para poder desenmascarar a Aznar y a todo su gobierno empecinados en manipular los datos y en intentar que no hubiera conexión entre su apuesta por la invasión de Irak tras la foto de las Azores y la terrible masacre acaecida en los trenes de Madrid. Hoy no se trata de sangre pero sí de dinero, se trata de violencia económica contra un Estado y una ciudadanía a la que, de nuevo, se intenta engañar queriendo hacerla ver lo que ocurre como un logro cuando es hipotecar el futuro.
El asunto llega a límites grotescos como el de no decir, y obligar a no decir, la palabra rescate o utilizar giros lingüísticos para vendernos las bondades de recibir un préstamo de cien mil millones de Euros sufriendo un férreo control económico de la troika comunitaria. De nuevo es la prensa internacional la que pone los puntos sobre las íes, porque la mayoría de la española o bien está incluida en el plan de ocultación de la verdad, en algún caso de forma casi grimosa, o bien hace una visión tan tibia del asunto que parece tener miedo a decirla mientras de ella se apodera una responsabilidad patriotera cuya única arma es dejarnos sin luz ni taquígrafos y alejados de cualquier decisión. Vamos que ni opinamos ni nos tenemos que enterar de nada. Solo algún medio minoritario y la opinión particular de un ramillete articulistas y dibujantes se salen de esas dos líneas marcadas por los editoriales: la de la mentira y la de la crítica de perfil bajo repleta de miedo.
Afortunadamente quedan las redes sociales, alguna excepción y la ya citada prensa internacional que ponen a cada uno en su sitio e independientemente de la ideología de cada uno hay una práctica unanimidad en considerar la realidad en las antípodas de lo que Rajoy y los suyos nos dicen. Al rescate llaman rescate, a la situación crítica la llaman crítica, a las condiciones y a la supervisión las entienden como obligatorias y del presidente Rajoy destacan su orgullo ridículo que le hizo pedir un rescate para luego decir que presionó para que nos concedieran una línea de crédito como si fuera la especial de las tragaperras. Pero eso aquí no llega, jamás lo dirán los periódicos genoveses o las televisiones TDT que nos venden a Rajoy como un Superman cañí que acorrala en las reuniones a los líderes mundiales y hace que sus planteamientos sean aceptados sin rechistar.
La prensa española, como hace Rajoy, se vuelca en el fútbol. Ambos saben perfectamente donde está el caladero de mentes para poder dirigirlas y a las que jamás permitirán rescatar la verdad. Por si las moscas.

viernes, 8 de junio de 2012

Cuanto el tiempo juzgó a la reina


“A aquellos que un día soñaron con ser maestros.
 A aquellos que hoy sueñan con serlo”
Camisetas, camisetas, camisetas...
Cuentan que Cronos pone a cada uno en su sitio. De hecho se afirma que cuando alguien no se ha portado con la bondad necesaria para ser reconocida como buena persona el dios griego del tiempo decide que no muera, prefiere que nunca acabe su vida pero que siempre la vaya terminando. Dicen que tomó esa decisión tras ver cómo Sísifo subía y bajaba la ladera del Acrocorinto cumpliendo el terrible castigo por ser avaro y mentiroso.
Cronos tiene la imaginación siempre a punto para proponer el futuro infinito para aquel o aquella que no supera el juicio que da derecho a llegar a la paz mortal. Dicen que una vez a alguien que disfrutaba y reía humillando a los demás le condenó a sufrir un terrible dolor cada vez que esbozaba una sonrisa, aunque fuera la más leve. Tan horrible es la molestia que sonreír le supone llorar. También cuentan que un humano que siempre se movía por la codicia cada día pierde todo lo que logra y no es capaz de dormir por sentirse desesperado por la ruina. Y, así, cansado y derrotado pervivirá toda su existencia.
Una vez llegó a la morada de Cronos un caso excepcional. Se trataba de un ser poco común en los juicios del tiempo, era alguien que había ostentado poder y mando, a quien conocieron por desplegar con férreas maneras una autoridad inmensa que ejercía desde un altísimo trono. Era la reina perfecta para cualquiera de los palos que forman la baraja francesa.  Muchos de los seres que compartieron con ella momentos comunes calificaban sus movimientos de astutos y sus decisiones de maquiavélicas.
Cronos, convertido en juez, no tenía muy claro qué decidir: al fin y al cabo quien ejerce poder se puede confundir, y las confusiones no tienen por qué  formar obligatoriamente parte de la voluntariedad. Sin embargo, estudiando el caso con una minuciosidad extrema, encontró algo que le llamó la atención: la reina se había obstinado en expulsar del reino al gran maestro, a aquel que enseñaba a sus súbditos a contar historias y a soñar, a resolver problemas de números y a respirar en armonía. Extrañado Cronos decidió interrogar a la reina que, cargada de orgullo, dijo: “le mandé fuera de mi reino porque con sus explicaciones distraía a la gente que tenía que trabajar”, espetada de nuevo por el juez la monarca sentenció: “la única tarea de un súbdito es obedecer”. Y con un gesto altivo se sentó en un banquillo forrado de terciopelo azul para acoger las reales posaderas.
Al magistrado le gustó poco esa actitud pero no quería resolver injustamente, por eso decidió buscar la sentencia del juicio que años antes sufrió el gran maestro, ya fallecido. Cronos observó que no hubo ninguna razón para condenarle a la eterna presencia entre los humanos y que durante la vista las lágrimas recorrieron la cara del juzgado. En los archivos permanecían escritas algunas de sus palabras “solo me arrepiento de no haber podido enseñar a la persona que más me odiaba, porque si hubiera podido hacerlo ella también me hubiera enseñado a mi”. También en las actas se especificaba que durante toda la vista el gran maestro llevaba una túnica verde. Cronos recordó cómo maestros y maestras de otros lugares del mundo llevaban prendas de ese color para reivindicar su tarea.
“Condeno a la reina a vivir para siempre porque no puede tener un mínimo de bondad quien se deshace de aquel que te quiere enseñar y que está deseando que le enseñes. A partir de hoy todos los días deberá lavar y tender cientos de prendas de color verde que servirán para reivindicar y recordar a los grandes maestros y maestras” La sentencia quedó firmada tras la puesta de sol de un día cualquiera.
Cuentan que, desde entonces, el tiempo no solo pone a cada uno en su lugar, también enseña y hace más sabias a las personas. También dicen que Cronos, cuando llega la noche y la mayoría de los humanos duermen, se enfunda una camiseta verde y durante unos minutos cierra los ojos para ayudar a que se siga contando cómo aprender a soñar.

lunes, 4 de junio de 2012

Alguien miente

Sí. No. Grande Forges.
Quienes nos hemos convertido en usuarios habituales de Twitter tenemos que asumir el riesgo de convertirnos en seres que hablen a golpe de epitafio y de realidad esquemática. Personalmente acepto el envite, aunque intentaré evitar esas consecuencias, entre otras formas escribiendo en este rincón ciberespacial. Sin embargo, el riesgo tiene sus ventajas porque encuentras comentarios muy agudos y certeros con la realidad. Hoy leía un tweet que decía algo así como "Rajoy es tan mentiroso como Pinocho pero en vez de crecerle la nariz le crece la prima de riesgo". Ya he escrito algo de Rajoy por aquí, sobre todo su gran apuesta electoral que consistía en creer que la dichosa confianza de los mercados (en términos más reales el descanso de los especuladores) llegaría porque ellos preferían a un presidente como él: muy de derechas y capaz de aplicar el método Dunkan al estado. Nos hemos dado cuenta que nanay, que don Mariano ha quedado atrapado en su gran mentira, o ingenuidad.
El caso es que el embuste y el desconcierto se han convertido en las principales estrategias de la derecha española que, curiosamente, teniendo el gobierno con mayoría absoluta más poderoso de su historia es el gobierno más débil a la hora de tomar decisiones. Da la sensación de que está totalmente aprisionado, viviendo a golpe de IBEX o de prima. Ahora resulta que unos comentan que Alemania, y en su nombre su ministro de finanzas, ha pedido (con mucha presión dicen) al tal Guindos que España se acoja al plan de rescate, el gobierno español dice que no le ha presionado nadie, pero desde Berlín ni se confirma ni se desmiente. Vamos que lo confirman. ¿Nos presionan o no nos presionan? Alguien miente.
La Merkel nos aprieta y lo negamos, mientras tanto anda Sáenz de Santamaría de tour visitando al amigo americano que para la derecha española nunca fue amigo desde que Obama llegó al poder, sin embargo ahora resulta que la vicepresidenta parecía querer que no nos tutelara Merkel pero que sí lo hiciera el Tío Sam. Vamos que tienen contenta a doña Angelines. Es también sintomático como el viaje americano de la mujer con más poder de la historia patria (supongo que salvo las Isabeles reinonas y la collares) tiene parada con esos ricoflautas del club ese innombrable que organizan su particular asamblea en hotelazos y recintos cuyo precio debería hacerles que se les cayera la cara de vergüenza, allí va Soraya a decirle a los señores pudientes y de grandes influencias que somos capaces de todo para que ellos, y otros, tengan de todo mientras se destroza lo que es de todos (y todas). Obviamente igual que desmienten a los alemanes desmentirán esta versión.
Luego va y sale un tal Beyneto, portavoz popular de exteriores en el Congreso de los Diputados, diciendo que si hay intervención no será el apocalipsis y que no se puede excluir ese escenario que significaría "cruzar líneas rojas del Estado del Bienestar". Parece que el señor Beyneto está en algún hotel de esos del club ese innombrable y no se ha enterado todavía cómo estamos. Luego le responden desde el partido que no es así y que su apreciación es estrictamente personal. Vamos que alguien no sugiere la verdad: ¿estamos o no estamos al borde del precipicio? Alguien miente.
Y seguimos a vueltas con Bankia, porque ahora Rato echa la culpa de todo al gobierno cuando el gobierno le mandó a casita (bien recompensado) acusándole indirectamente a él. A culpabiliza a B, B culpabiliza a A. Uno miente o como muchos de ustedes y yo pensamos: da la sensación que lo hacen los dos.

viernes, 1 de junio de 2012

Miedo

Mejor cualquier Roto que cualquier descosido.
La gente tiene miedo y se esconde tras la mentira de sus imaginaciones. Incluso hay quien no quiere pensar en lo que puede ocurrir porque eso ocupa espacio en la memoria y un tiempo tan viscoso que te hace más viejo. Hay terror a recibir los golpes pero se intenta pensar en otra cosa para que esos otros mundos sean anestesia de lo que nos espera. De ello se sirven los encargados de manejar nuestras vidas porque a base de mentiras y malabares hacen los planos de nuestros pasos, nos dirigen por las cañadas que les interesan.
Y por ellas vamos todos, cagaditos la mayoría, y los que quieren salirse del redil reciben el bocado del perro pastor o el palo del propio guía. Saben de nuestro temor y lo utilizan como parte de la estrategia. 
Pero no es solo un miedo social y colectivo, el de las reses que van en manada y acaban haciendo las cosas sin saber el porqué. Hay un miedo individual y que trata de contagiar al que está alrededor, excusas que sirven para hacer más llevadera la intranquilidad o para provocar el olvido en el día a día. Y los reproches van para aquellos que nos recuerdan lo que puede pasar, lo que está pasando.
Principio de la derrota, madre del fracaso. Nos llevan para hacer de algunos de nosotros locos, ponen el dedo acusador frente a los llamados radicales: esos animales que se saltan al sembrado, lo pisan, lo mean, lo cagan y si tienen hambre se lo comen. Parece que les enfada que se haga algo distinto, prefieren la eterna pasividad que otorga el no salirse del camino, el conformarse con los lugares marcados para saciar las hambres.
Incluso algunos visten el temor de falso pragmatismo como si fuera sinónimo de inteligencia, en realidad se pierden entre las miradas del qué hacer y acaban haciendo lo mismo: seguir a los demás aunque de vez en cuando alcen un poco la voz.
Cambiemos el camino. Venzamos al miedo.

miércoles, 23 de mayo de 2012

Eutanasia subterránea

En las paredes de Barcelona 
Siempre dije que el mayor filósofo que he conocido fue un pastor de un pueblo manchego al que oí hablar un par de veces; el hombre, ya mayor, hablaba de la vida con más profundidad que muchísimos personajes cultivados en la universidad y aledaños. Hace unas horas, estando con un grupo de compañeros, me encontré con otra de esas personas anónimas que en cinco minutos ofrecen tanta claridad con sus palabras que habría que grabarlas para que nunca se perdieran. Se trata de un señor ya octogenario, nacido en Badajoz y residente en Leganés, que como un verdadero espadachín lingüístico dejaría maltrecho a cualquiera porque la verdad histórica y vivida se impone siempre que hay un mínimo de inteligencia. Además nos brindó un concepto acorde con los momentos que vivimos: la eutanasia subterránea (en su voz etanasia soterránea). El señor nos contó su vida, sus sufrimientos y sus temores, nos dijo que ya había notado cómo no le querían recetar las tiras reactivas para poder controlar sus problemas de diabetes, tenía muy claro que esa medida, como otras muchas, era una manera de matarle. Eso es lo que supone ver a los ciudadanos con respecto a la sanidad más que como pacientes como si fueran clientes asegurados, a los que cualquier atisbo de bienestar se les mide con la tecla € de la calculadora. 
Sin embargo, esa acción cruel e indirecta se repite en otros campos y afectan no solo al individuo, se extienden en toda la sociedad. El ejemplo del daño que se está provocando a la educación pública es el que aporta un mayor grado de evidencia, la diferencia es que no se ve con la claridad de quien no recibe un medicamento o directamente tiene que pagarlo (y en bastantes casos no puede hacerlo), porque recortar en ella es aplicar la eutanasia a la propia sociedad, como mínimo ejercer sobre ella un adormecimiento tan potente gracias al cual hacer con ella lo que se desee desde el poder establecido por quien maneja el cotarro económico. Digo económico porque cada vez queda más claro que una gran parte del poder político permanece en actitud sumisa ante quien controla los hilos de los dineros. Esa muerte social lenta, progresiva y programada deja en manos de los poderosos a una masa que acaba firmando su defunción en forma de aceptación de la realidad con el pánico metido en el cuerpo y penando hacia el fin último y definitivo. Es como cuando a un abuelete le presionan algunos familiares para que firme el reparto de sus bienes antes de que desaparezca de la vida mortal. Con el cuerpo ya derrotado, atado de pies y brazos, solo puede hacer lo que le manden y, de forma resignada, acatar lo que de arriba llegue.
Da la sensación de que estamos en un momento en el que se quieren hacer con nosotros, con todos, y que ese momento se esperaba desde hace tiempo, como si se hubieran tenido que esperar porque la historia evitó que antes nos hicieran prisioneros definitivos. Hay quien dice que no pudieron lograrlo con nuestros padres (hablo desde los treinta y tantos años que me soportan) porque su lucha y el escenario por el que les tocó transitar en su pleno apogeo vital fueron adversos al calmante más potente. Ahora somos nosotros los que sentimos junto a nuestra piel la inyección. Me encantaría que tuviéramos tan claro que mientras nos quitan las tiras reactivas de nuestra dignidad no aceptaremos rubricar, bajo cuerda y sin rechistar, el fin de nuestro propio destino.

domingo, 20 de mayo de 2012

Cuando la imaginación es protesta

Un "viajero" ofrece bebida y canapés en el metro "el tarifazo es un lujo"
Los cambios tecnológicos han transformado las formas de participación de la ciudadanía dentro de la sociedad, mucho se ha hablado del papel de las redes sociales en movimientos reivindicativos como la famosa primavera árabe que hace un año era noticia diaria desde Egipto o Túnez. Ese protagonismo no puede quedar al margen de la acción política, tampoco puede obviarse desde aquellos sectores encargados de ser desde los movimientos sociales la "mosca cojonera" de políticas opuestas al sentir ciudadano y que generan escenarios de injusticia. A las convocatorias espontáneas realizadas por twitter o facebook, que ya se quieren penar desde el gobierno, se unen nuevos modos de protesta como las famosas flash mob que mezclan la crítica imaginativa y casi artísticas a los tradicionales modos de manifestarse. Tumbarse en silencio vestidos de color verde en una importante calle comercial del centro de una ciudad para defender la educación pública o subir en el metro con trajes lujosos y comiendo canapés para oponerse a la subida abusiva del transporte público son ejemplos que hemos visto en los últimos tiempos y que sintetizan convocatorias rápidas vía teléfono u ordenador, nada violentas, marcadas por el buen humor y la imaginación, y generalmente seguidas por gente joven. Es, tal vez, esto último lo más interesante: la gente joven participa pero su manera de hacerlo también se adapta a los cambios y no solo tecnológicos, detrás de estas propuestas hay una elaboración compleja que se aleja del mero hecho de protesta, se convierte en un acto colectivo y plagado de creatividad artística a modo de perfomance en el que el valor de grupo supera al de masa, son reivindicaciones activas en las que la acción humana deja a las pancartas en un segundo lugar y la implicación alcanza al vestuario y a los gestos. 
Nada es incompatible, pero obviar este modo de protesta y de crear conciencia sería ridículo. Es mucho más directo que cualquier entrega de panfletos, genera redes humanas que interaccionan con los mismos objetivos y ofrecen la posibilidad de desenfocar el estado de ánimo en situaciones de conflicto sostenido. Ser ciudadano debería suponer implicación, algo que desgraciadamente queda en entredicho en multitud de ocasiones, y también capacidad crítica hasta para hacer la crítica, lo cual es aún más complicado. No sería justo, por tanto, ver estas acciones como simples gracietas porque se construyen desde la implicación y la propia actitud crítica.

viernes, 11 de mayo de 2012

Fiebre de #fatalFriday

Improvisan aunque lo vistan de otra manera. Por Farruqo.
Llega un nuevo viernes y la máquina recortadora de Rajoy y los suyos parece no descansar. No hay límites para el presidente que más se ha contradicho en menos tiempo, y es que llevamos menos de cinco meses desde que llegó al poder y ya ha recortado en educación y en sanidad, ya ha subido impuestos y ha utilizado dinero público para ayudar a los bancos, también ha empezado a sembrar dudas entre las víctimas del terrorismo, además en cuanto al empleo ha ocurrido lo contrario de lo que dijo: no solo sube el empleo tras la reforma laboral, el presidente asume que no se creará empleo en la legislatura, tampoco se ha relajado la presión sobre la prima de riesgo ya que esa pretendida confianza de la que habló en campaña electoral no aparece por ningún sitio. España está al borde de la intervención, escenario que desde Génova solamente se vislumbraba con un gobierno distinto al suyo. Pero no, Rajoy ofrece poca confianza y da la sensación de estar tomando decisiones siguiendo la presión de los mercados.
Desde Moncloa y los ministerios hablan de herencia, por cierto algo que dijeron que no iban a hacer y como no podía ser de otra forma sí que hacen, sin embargo da la sensación que todo se debe a una actuación basada en dos niveles fundamentales: la improvisación para calmar a los especuladores y el plan programado para destruir los servicios públicos e ir abriendo al capital privado bienes y servicios en manos básicamente públicas como si fueran campos de batalla aún no explorados lo suficiente por el negocio.
El equipo de Rajoy dijo haber realizado con el anterior gobierno durante un mes uno de los traspasos de poder más transparentes de la historia de la democracia, dicho de otra forma durante un mes estuvieron analizando documentación, información, cuentas y datos que hacían más fácil el trabajo tras la investidura del nuevo gobierno. Además se dijo que se iban a tomar un buen tiempo para elaborar los presupuestos, eso suponía hacer públicas las cuentas del país para después de las elecciones en Andalucía y Asturias, lo que era una manera de reírse de toda la ciudadanía, en especial de los votantes de esas dos regiones. Hasta ese momento solo habría recortes de menor calado, en relación con lo que luego llegaría; pero lo suficientemente claros para los electores de cara a ver cuál podía ser el camino futuro. Los dos procesos electorales se tradujeron en un importante fracaso de la derecha que pensaba tocar el cielo andaluz y quedó condenada al enésimo fracaso puesto que quienes tenían el poder no apostaron por un gobierno conservador.
Entonces Rajoy se libera de la tensión electoral y saca a la luz los presupuestos más restrictivos de la historia contemporánea de España, buena parte de la ciudadanía cree que hay que contestarlos en la calle, aunque los aplausos que deberían llegar de Europa tampoco llegan y el estado de alarma crece sobremanera. Y ahí comienza la gran mentira de Rajoy. 
El presidente tiene que ordenar recortar 10.000 millones de educación y sanidad públicas (curiosamente una cantidad similar a la que ahora necesita Bankia) y lo hace a muy pocos días de presentar sus presupuesto. Por lo tanto cuando habla de herencia este devenir de los acontecimientos demuestra que es falso ¿se descubrió algo nuevo en esos pocos días que pasaron desde la aprobación del presupuesto y el anuncio de los nuevos recortes? si fuera así no se ha dicho a nadie. Si lo que se descubre es lo de Bankia habrá que mirar a quienes dirigían la entidad financiera con sus correspondientes apoyos políticos muy alejados, por cierto, del anterior gobierno. Vamos que lo de la herencia no cuela tan fácilmente, posiblemente será algo rentable durante unos meses pero da la sensación que ese recurso hace aún más desconfiar del gobierno ¿qué han hecho en estos cinco meses desde que tomaron el poder, uno más desde que ganaron las elecciones? ¿cómo es posible que siendo la mayoría de la desviación del déficit responsabilidad de las comunidades autónomas (mayoritariamente del PP, de forma especial desde el mes de mayo) hable el ejecutivo de herencia del anterior gobierno?
Queda claro que a Rajoy le ha salido muy mal la jugada de la confianza ya que la bolsa roza el momento más bajo de los últimos tiempos y la famosa prima supera los 450 puntos básicos. Por lo tanto aumenta su desesperación lo que le lleva a acelerar las propuestas siendo cada vez más esclavo de los que creía iba a dominar y obligándose a usar cada viernes como un #fatalFriday de los que ni él sabe las posibles consecuencias.

lunes, 7 de mayo de 2012

Francia y Grecia, lecciones desde las urnas

Rosa en mano: celebración de la victoria en París. (Corentin Fohlen/ Le Monde)
El domingo electoral que acabamos de vivir nos deja gratas noticias para la izquierda en Europa, da la sensación de que poco a poco hay gente que se va convenciendo de que son realizables medidas y acciones políticas distintas a las que nos han querido vender como únicas. Es innegable que esa venta de producto único ha estado muy condicionada a que el eje París-Berlín ha estado dominado por una visión derechista de una Europa que ha propuesto la reducción del déficit como única forma de resolver la crisis. Esa estrategia, que en la actualidad nos ahoga en España, solo ha logrado ralentizar tanto la economía del Viejo Continente que no se disipa una salida real de este período negro si no es a base de perder derechos y calidad de vida.
Hollande gana en Francia y leyendo su programa nos encontramos propuestas distintas como una reforma de la fiscalidad que anule exenciones a los ricos y que cree un nuevo impuesto de sociedades que sea mayor cuanto mayor sea la empresa, prohibición a los bancos de actuar en paraísos fiscales, mejora de las condiciones sociales en los barrios más desfavorecidos, reducir la cuota nuclear, renegociar la estrategia europea, fortalecer la educación pública con 60.000 nuevos profesores o proponer las leyes de matrimonios homosexuales y de eutanasia. Son promesas lógicas para un partido de izquierda y de las que había que tomar nota en otros lugares, sobre todo demuestra un programa claro con respuestas distintas, para nada revolucionarias, pero convincentes y lógicas. Es posible que el no haber estado en ningún puesto de alta responsabilidad en los últimos años ha ayudado a que el socialismo francés madure algo diferente, pero no dejemos de lado el modo de solucionar su propia crisis interna a base de primarias y mayor participación de afiliados y simpatizantes. En el debate presidencial de hace unos días el candidato Hollande contaba en su cuartel general con el apoyo directo de dos de sus mayores rivales internas: su exmujer Ségolène Royal y la primera secretaria Martine Aubry, lo que demuestra que las cicatrices que generan los duros procesos orgánicos se pueden curar.
Mientras Hollande ganaba en Francia, en Grecia el parlamento parece haberse convertido en un mosaico que algunos anuncian será incapaz de generar un gobierno. Lo más resaltable de las elecciones helénicas es el fin del bipartidismo, habiendo quedado el legendario PASOK en un tercer lugar y siendo superado por la formación izquierdista Syriza que se ha llevado el voto crítico con las medidas de ajuste que el vencedor partido de derechas y los socialistas apoyaron. Es evidente que a estos últimos les ha perjudicado su paso por el gobierno y su intento de remendar los descosidos del ejecutivo conservador a base de asumir las humillaciones desde Bruselas y  Berlín, y no tener capacidad de hacer frente a esos poderes porque el país es totalmente secundario en el espectro europeo. Ahí es donde aparece el orgullo de las ideas (y lo vieron muchos diputados y militantes del PASOK que abandonaron el partido) del que te debes servir para trazar líneas rojas que jamás debes cruzar. El socialismo en Grecia sobrepasó muchas líneas rojas y, encima, dio la sensación de que lo hacía de la mano de su gran rival político. Ahora nos encontramos con una derecha victoriosa, una ultraderecha con alrededor del 10% y dos partidos de izquierda, uno totalmente derrotado, con el único rumbo del seguidismo y sin programa propio, y otro que recibe ilusión por un gran crecimiento que se forja en la desilusión y enfado del que vota contra la austeridad y la propia Europa, pero que asume la dificultad de llegar a dirigir el país si no es con alianzas.
La izquierda necesita aprender de sus propios errores y sus propios aciertos. Hace falta un proyecto claramente diferenciado, una apertura de los partidos hacia las bases y la propia calle en forma de participación más directa, saber solucionar los conflictos internos sin que se conviertan en heridas permanentes que obligan a derrochar todas las energías y no caer en la trampa de la derecha (la del país o la europea) que esconde en pactos de estado o acuerdos multinacionales políticas irresponsables con la igualdad, los derechos y el propio bienestar.

miércoles, 2 de mayo de 2012

Mayo para resistir

Manifestación del 1º de Mayo en Madrid
La fiesta del trabajo ha tenido este año en España una visión muy diferente que en anteriores citas. Hacía ya tiempo que las manifestaciones proyectadas por los sindicatos no tenían la afluencia de las de ayer, es lógico puesto que la política de recorte en inversión social y derechos de la ciudadanía ha logrado que el papel reivindicativo del 1 de Mayo supere, con creces, al festivo que con demasiada continuidad protagonizó momentos pretéritos. 
El mayo obrero actual es el de la defensa de un modelo que se pierde por descuido desde la izquierda y por voracidad desde la derecha que, aprovechando la coyuntura económica, hace creer que los cambios son irreversibles. Por eso el acontecimiento puntual de las manifestaciones y los actos de este día tienen ahora un valor relativo con respecto al trabajo necesario que por parte de la izquierda y de quienes creen en los valores del progreso se tiene que realizar. Ahora no se trata solo de reivindicar, se trata de algo de mayor compromiso: resistir. En otro momento podría parecer una visión catastrófica pero no lo es cuando el actual gobierno lleva una racha de actuaciones basadas en decretos, con una mayoría aplastante y un camino despejado en lo que se refiere al calendario electoral. Una medida tras otra y otra puede generar mucho desánimo y ese es el verdadero peligro que tenemos a este lado de la calle.
Este mayo, nuestro mayo, debe ser un paso más para ir conformando una masa social de izquierda que entienda la importancia de intervenir en política como ciudadanos y que no se quede en la protesta como único peldaño de oposición. Intervenir y participar ahora, como dije arriba, es especialmente resistir pero también es aprender de errores no muy lejanos en el tiempo. El enfado con la clase política está totalmente justificado, pero ese estado no puede ser ni una tabla rasa para medir a todo el mundo por igual ni una barrera que impida el querer mejorar las cosas.
Estoy seguro de que muchos de los que optaron por no votar hace no mucho o que prefirieron votos de castigo y que con la rabia de los traicionados optaron por la derecha hoy estarán totalmente arrepentidos, pero también hay que entender que en este lado de la acera las propuestas no eran ten seductoras como se quiere hacer creer por parte de los que no asumen la autocrítica. La izquierda no puede dar tantos bandazos y tiene que proponer cosas claras y realizables, la izquierda no puede hacer pactos que no se entiendan dentro de la lógica básica de cualquier ciudadano medio, la izquierda puede y debe ofrecer escenarios y actuaciones que la diferencien de la derecha puesto que otras formas de gestionar y salir de la crisis son totalmente posibles, la izquierda tiene que ser sensata y valiente, la izquierda no puede parapetarse en el sentido de Estado o en la dichosa responsabilidad porque diciendo eso da la sensación de que ser responsable quiere decir que hay que hacer las cosas que no piensas porque son las mejores. Es evidente que la acción política está llena de contradicciones, pero también lo es que cuando esas contradicciones te dejan permanentemente en evidencia tu acción política se aleja de tu base social.
Ahora toca volver a hacer base social amplia para aguantar el presente y mirar al futuro. Y es que Rajoy caerá como cayeron otros, en la mano de todos los que están más a gusto a este lado está hacer que la resistencia se convierta en impulso.

lunes, 16 de abril de 2012

Normalidad y anormalidad monárquicas


Montaje que plantea el fin de la Monarquía. Al menos deberían preguntarnos.

La monarquía española ha pasado de estar protegida por los medios de comunicación a convertirse en diana de críticas por parte de algunos de ellos. Incluso los más afines hablan de mejorar la transparencia, lo que quiere decir que entienden que no existe. Vamos que los Borbones que con la Transición aceptaron la Monarquía Parlamentaria sin tapujos pero que recibieron el regalo del silencio por responsabilidad, han visto casi definitivamente perder el privilegio de no tener plumas que pongan en entredicho su papel intocable.
Lo del accidente en Botswana ha sido una gota que colmaba un vaso repleto de situaciones extrañas, en ocasiones simplemente chocantes, en la vida de la Familia Real. Rumores sospechosos sobre vida privada del monarca fueron normales ya desde los 80, yo recuerdo los comentarios sobre sus posibles líos con actrices o periodistas, obviamente a nadie le debería importar si fueran verdad, pero tratándose del Rey y de una institución tan tradicional el simple rumor ya es una anormalidad. Claro que son legión los hombres de posibles, con familia e hijos, y de estrategias conservadoras que tienen queridas con las que matan la monotonía sexual de sus vidas. Por lo tanto, si esos rumores fueran verdad estarían dentro de la normalidad sociológica.
Lo de las bodas reales y sus consecuencias también tiene su aquel. El espíritu abierto de los españoles siempre afirmará que lo mejor es que uno sea feliz independientemente de la procedencia de la pareja con la que unes tu vida, y aunque Letizia tenga un pasado con el divorcio de su profesor y primer esposo, una ambición bastante importante y puede que algún cuadro enseñando las domingas, mientras Felipe sea feliz no debe ocurrir nada. Vamos que lo que es una anormalidad en la institución es una normalidad sentimental.
La mayor se casó y se divorció de un señor estrafalario y de rancio, sobre todo rancio, abolengo. Los diretes populares se cebaron con el duque tras el incidente que le ocasionó una parálisis parcial del cuerpo, algunos no achacaban el mal a un simple acto de esfuerzo en el gimnasio y hacían hincapié en otras actividades más oscuras de un ejecutivo montado en el “dollar” y con estética del gusto más rebuscado del barrio de Salamanca. Lo que podía ser una normalidad en el tiempo libre de quien forma parte de una determinada clase social y otra normalidad del fin de una pareja eran anormalidades en el espíritu de una familia bien.
La mediana se casó con un jugador de balomnano del Barça e hijo de simpatizantes del Partido Nacionalista Vasco, hasta ahí simplemente un ejemplo de bodorrio autonómico mezclado con el braguetazo del siglo. Claro que cuando se conocen sus actividades financieras y sus posibles actos de corrupción, y su presencia en los juzgados y que pasó de las órdenes del suegro… nos encontramos con algo repleto de normalidad en la España de los chorizos pero totalmente anormal en una institución del estado a la que se le exige transparencia.
Y podríamos seguir con ejemplos y de ellos podríamos sacar diversas conclusiones: lo que los componentes de la familia borbónica en España hacen con su vida es totalmente normal en gente de su nivel económico, social o en el contexto de la sociedad en la que viven, pero esa normalidad no es igual para quien tiene altas responsabilidades, es visto con lupa (porque la prensa ya no oculta lo que antes ocultaba) y quien debe ganarse con el ejemplo vital intachable al personal que le paga. Y todo el mundo tiene que entenderlo, no se trata de pedir República porque sí, se trata de coherencia con el mundo en el que se vive y esa coherencia no son solo las normalidades de la vida del día a día como si fuera un cualquiera, esa coherencia se rompe con cualquiera de las anormalidades que cada día hemos visto en quien “reina pero no gobierna” y los suyos.
Es posible que una monarquía sea más barata que muchas de las repúblicas posibles (gastos de la Presidencia del Estado, convocatoria de elecciones,…) pero no se trata del valor económico, se trata de la normalidad democrática y de la confianza de la ciudadanía quien, por cierto, es y debe ser autónoma para decidir cómo quiere que sea gobernada (no vale acudir al referéndum constitucional porque todo el mundo es consciente de cómo estaba España hace 34 años). Y esto mismo deberían entender los responsables políticos que defienden la monarquía recurriendo a la historia ficción y los que callan a sabiendas que los que les votan se plantean cada día que no es normal tanta anormalidad.

sábado, 14 de abril de 2012

La II República y la memoria de elefante

Miramos hacia atrás y nos encontramos hace 81 años con una España ilusionada a causa del cambio de régimen y con otra con la sensación de que entre sus dedos se escapaban los privilegios universales de los que había disfrutado durante la historia patria. El país afrontaba la segunda etapa republicana con diversos problemas abiertos que eran, en realidad, campos de batalla ideológica entre el mundo del conservadurismo privilegiado y el del crisol de grupos con planteamientos progresistas. De entre el "primer mundo" destacaban de forma sibilina el ejército, la iglesia y los grandes terratenientes. De entre los segundos un amplio abanico con estrategias, en ocasiones, tan diferentes que hasta podrían ser enemigas.
Formas perdidas. Genial Máximo.
La República hizo un esfuerzo por modernizar el país tanto en la mentalidad como en la realidad con legislación moderna y acorde con las grandes transformaciones como una excelente constitución, con una apuesta potente por la enseñanza pública, con la separación Iglesia-Estado, con la modernización de la estructura del ejército, con la respuesta a las sensibilidades nacionales dentro del Estado, con una reforma agraria que intentaba potenciar la producción agraria y eliminar la pobreza rural estructural a partir del reparto de tierra. Hubo más cosas que junto a las expuestas hicieron que aquel mundo privilegiado se opusiera con frontalidad desde el primer momento, esa oposición y las diferencias internas de los grupos republicanos, con algún error añadido, hicieron que algunas medidas quedaran a medias. Además no podemos dejar de lado el contexto económico y político internacional, en el que la crisis de 1929 y sus efectos iban a provocar una polarización en el viejo continente con las terribles consecuencias que todos conocemos.
A la República no la querían dejar triunfar, por eso sus máximos enemigos no la dejaron respirar y no hicieron ningún esfuerzo para evitar el enfrentamiento que ellos mismos provocaron. La guerra fue el efecto de un golpe de estado en toda regla que acabó con un régimen legítimo y puso en marcha uno dictatorial.
Hoy en día, algunos siguen con los efectos de la mala imagen que el Franquismo dio a la época republicana y del poco afortunado revisionismo histórico que ha tratado de justificar a la derecha actual su historia manchada de sangre durante la Guerra Civil y la dictadura. Incluso hay quien intenta poner, por ejemplo, a la bandera rojigualda del águila a la misma altura de la tricolor, digamos que no son capaces de entender que son dos símbolos distintos en su esencia: la primera es la bandera de quien asalta al poder democrático, la segunda es la del poder democrático. No se pueden ver igual. Parte de esta dificultad de entender la diferencia que hace que haya quien rehuya el tema, e intente igualar a unos con otros, se encuentra también en la mitología existente sobre la Transición española, obra de evidente ingeniería política pero de ocultadora visión histórica, en la que a base de reafirmar las necesidades del presente para abrir el futuro se echó de lado a la memoria, encontrándonos hoy en encrucijadas que deberán resolverse si queremos crecer como país.
De la II República debemos decir que fue una etapa en la que nuestro país empezó a tomar el pulso al siglo XX, pero que el propio devenir trágico de España y del propio siglo hicieron que se frustrara. De la III República debemos entender que será siempre y cuando tengamos necesidad de una nueva ilusión para el futuro y una memoria de elefante para el pasado. Supongo que esa es la razón por la que al actual monarca le gustan tanto las cacerías de paquidermos.

jueves, 12 de abril de 2012

Don Mariano, uno de los suyos

RAPjoy, por Farrugo
Don Mariano se las prometía muy felices, todo consistía en obstruir al máximo la acción del anterior gobierno y aprovecharse de sus errores y debilidades, incluso de cierto camino ya recorrido que tal vez nunca debimos patearlo con un gobierno socialista. Don Mariano iba muy contento entonces, solo le bastaba con esperar el batacazo de quien sabía que las decisiones iban a alejarle de la masa social que antes había confiado en él, la que vio en ellas una traición. Es lo que tiene la eterna lucha entre los ideales y la responsabilidad. Posiblemente muchos hubieran hecho otra cosa. Pero, mientras, don Mariano sonreía entre puro y puro, y hablaba de la confianza como si fuera la palabra mágica. Pensaba que él, un hombre de derechas de toda la vida, conservador en las formas y liberal para lo que le interesa no iba a tener problemas en ser visto por la Europa de los mercados, los bancos y la especulación como uno de los suyos. Don Mariano pensaba que con eso iba a valer, que usaría la crisis para cambiar un modelo que pensaba algo, tal vez no lo suficiente, en los ciudadanos a través de unos servicios sociales aceptables, sanidad y educación públicas, y derechos civiles dentro de "la media comunitaria". Y creía que era fácil: una pequeña tanda de recortes y unos presupuestos dolorosos para que los de aquí entendieran que la cosa estaba complicada y que había que hacer sacrificios de magnitud extrema porque el "otro" no había hecho bien los deberes, y que para los de allá suponían un mensaje de tranquilidad; nunca de rendición porque Rajoy siempre ha creído que seguía siendo uno de los suyos.
Sin embargo, se la jugaron y le dijeron que no bastaba, y con más miedo que vergüenza sacó el hacha de talar sociedades y sentido común, ordenó a sus ministros tocar con violencia las dos únicas patas aún medio sanas que nos quedaban, y corría y corría don Mariano para no dar explicaciones a nadie, posiblemente porque ni él mismo las conocía. Y la prima seguía por encima de los 400 y esos que son los suyos hablan de intervención, entonces don Mariano queda atrapado en su propia mentira como candidato a ser el máximo gobernante. Tal vez le importe por el orgullo personal, no tanto por el orgullo ideológico. Al fin y al cabo los suyos, tal y como está el asunto y si no lo evitamos, o ganan o ganan. 
Don Mariano podrá preocuparse mucho ahora, incluso dirá que sus neuronas ya peinan canas de tanto pensar, pero sabe que su plan está en marcha: hacer que lo que nos quedaba a todos como gestión de todos pase a formar parte de lo que gestionan unos pocos, esos que piensan con la billetera, esos que también son de los suyos. El plan está trazado. Lo que ocurre es que los mercados, los especuladores malnacidos, quieren más, y don Mariano ha entendido que si tienen que pasar por encima de él, uno de los suyos, pasarán también. Y su reconocimiento internacional, el que soñaba fumando puros, se irá al garete. La victoria de los suyos la tendrá igual ¿les vamos a dejar?