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| Sí. No. Grande Forges. |
Quienes nos hemos convertido en usuarios habituales de Twitter tenemos que asumir el riesgo de convertirnos en seres que hablen a golpe de epitafio y de realidad esquemática. Personalmente acepto el envite, aunque intentaré evitar esas consecuencias, entre otras formas escribiendo en este rincón ciberespacial. Sin embargo, el riesgo tiene sus ventajas porque encuentras comentarios muy agudos y certeros con la realidad. Hoy leía un tweet que decía algo así como "Rajoy es tan mentiroso como Pinocho pero en vez de crecerle la nariz le crece la prima de riesgo". Ya he escrito algo de Rajoy por aquí, sobre todo su gran apuesta electoral que consistía en creer que la dichosa confianza de los mercados (en términos más reales el descanso de los especuladores) llegaría porque ellos preferían a un presidente como él: muy de derechas y capaz de aplicar el método Dunkan al estado. Nos hemos dado cuenta que nanay, que don Mariano ha quedado atrapado en su gran mentira, o ingenuidad.
El caso es que el embuste y el desconcierto se han convertido en las principales estrategias de la derecha española que, curiosamente, teniendo el gobierno con mayoría absoluta más poderoso de su historia es el gobierno más débil a la hora de tomar decisiones. Da la sensación de que está totalmente aprisionado, viviendo a golpe de IBEX o de prima. Ahora resulta que unos comentan que Alemania, y en su nombre su ministro de finanzas, ha pedido (con mucha presión dicen) al tal Guindos que España se acoja al plan de rescate, el gobierno español dice que no le ha presionado nadie, pero desde Berlín ni se confirma ni se desmiente. Vamos que lo confirman. ¿Nos presionan o no nos presionan? Alguien miente.
La Merkel nos aprieta y lo negamos, mientras tanto anda Sáenz de Santamaría de tour visitando al amigo americano que para la derecha española nunca fue amigo desde que Obama llegó al poder, sin embargo ahora resulta que la vicepresidenta parecía querer que no nos tutelara Merkel pero que sí lo hiciera el Tío Sam. Vamos que tienen contenta a doña Angelines. Es también sintomático como el viaje americano de la mujer con más poder de la historia patria (supongo que salvo las Isabeles reinonas y la collares) tiene parada con esos ricoflautas del club ese innombrable que organizan su particular asamblea en hotelazos y recintos cuyo precio debería hacerles que se les cayera la cara de vergüenza, allí va Soraya a decirle a los señores pudientes y de grandes influencias que somos capaces de todo para que ellos, y otros, tengan de todo mientras se destroza lo que es de todos (y todas). Obviamente igual que desmienten a los alemanes desmentirán esta versión.
Luego va y sale un tal Beyneto, portavoz popular de exteriores en el Congreso de los Diputados, diciendo que si hay intervención no será el apocalipsis y que no se puede excluir ese escenario que significaría "cruzar líneas rojas del Estado del Bienestar". Parece que el señor Beyneto está en algún hotel de esos del club ese innombrable y no se ha enterado todavía cómo estamos. Luego le responden desde el partido que no es así y que su apreciación es estrictamente personal. Vamos que alguien no sugiere la verdad: ¿estamos o no estamos al borde del precipicio? Alguien miente.
Y seguimos a vueltas con Bankia, porque ahora Rato echa la culpa de todo al gobierno cuando el gobierno le mandó a casita (bien recompensado) acusándole indirectamente a él. A culpabiliza a B, B culpabiliza a A. Uno miente o como muchos de ustedes y yo pensamos: da la sensación que lo hacen los dos.

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