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| Viñeta del holandés Arend van Dam |
Ya nos pasó con el 11M y ahora vuelve a repetirse, me refiero a la necesidad imperiosa de conocer la realidad de las cosas o, al menos, una visión más cercana a la verdadera. En aquel caso se trataba del mayor atentado de la historia de nuestro país y de uno de los más graves de todos los tiempos, ahora se trata de un porrón de millones de euros que dejará previsiblemente más miseria a cambio de saneamiento bancario. Entonces muchos decidimos acudir a los medios extranjeros para poder desenmascarar a Aznar y a todo su gobierno empecinados en manipular los datos y en intentar que no hubiera conexión entre su apuesta por la invasión de Irak tras la foto de las Azores y la terrible masacre acaecida en los trenes de Madrid. Hoy no se trata de sangre pero sí de dinero, se trata de violencia económica contra un Estado y una ciudadanía a la que, de nuevo, se intenta engañar queriendo hacerla ver lo que ocurre como un logro cuando es hipotecar el futuro.
El asunto llega a límites grotescos como el de no decir, y obligar a no decir, la palabra rescate o utilizar giros lingüísticos para vendernos las bondades de recibir un préstamo de cien mil millones de Euros sufriendo un férreo control económico de la troika comunitaria. De nuevo es la prensa internacional la que pone los puntos sobre las íes, porque la mayoría de la española o bien está incluida en el plan de ocultación de la verdad, en algún caso de forma casi grimosa, o bien hace una visión tan tibia del asunto que parece tener miedo a decirla mientras de ella se apodera una responsabilidad patriotera cuya única arma es dejarnos sin luz ni taquígrafos y alejados de cualquier decisión. Vamos que ni opinamos ni nos tenemos que enterar de nada. Solo algún medio minoritario y la opinión particular de un ramillete articulistas y dibujantes se salen de esas dos líneas marcadas por los editoriales: la de la mentira y la de la crítica de perfil bajo repleta de miedo.
Afortunadamente quedan las redes sociales, alguna excepción y la ya citada prensa internacional que ponen a cada uno en su sitio e independientemente de la ideología de cada uno hay una práctica unanimidad en considerar la realidad en las antípodas de lo que Rajoy y los suyos nos dicen. Al rescate llaman rescate, a la situación crítica la llaman crítica, a las condiciones y a la supervisión las entienden como obligatorias y del presidente Rajoy destacan su orgullo ridículo que le hizo pedir un rescate para luego decir que presionó para que nos concedieran una línea de crédito como si fuera la especial de las tragaperras. Pero eso aquí no llega, jamás lo dirán los periódicos genoveses o las televisiones TDT que nos venden a Rajoy como un Superman cañí que acorrala en las reuniones a los líderes mundiales y hace que sus planteamientos sean aceptados sin rechistar.
La prensa española, como hace Rajoy, se vuelca en el fútbol. Ambos saben perfectamente donde está el caladero de mentes para poder dirigirlas y a las que jamás permitirán rescatar la verdad. Por si las moscas.

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