sábado, 31 de marzo de 2012

Imaginando lo contradictorio

Imaginemos a uno de los 4.000 trabajadores de las empresas del Presidente de la CEIM y vicepresidente de la CEOE, Arturo Fernández; imaginemos a su lado al mismo señor Fernández. Comparemos sus sueldos. Muy posiblemente el trabajador "X" será un mileurista y su presidente alguien al que sus ingresos le dan para "pagar a los empleados y hacer algunas cosas que me gustan". Entre las cosas que le gustan al señor Fernández está la de tener un centenar de coches de época (Maseratti, Mercedes, Volvo,...), entre las que le gustarían a su empleado está la de tener un coche, aunque sea de segunda mano, y poder pagar el seguro, la gasolina,...
Imaginemos que el señor Fernández deja claro su ideario económico diciendo que hay que pagar mucho menos por despedir a su trabajador, imaginemos a su trabajador viviendo en la cuerda floja del fin de mes. Imaginemos al señor Fernández pidiendo que se regule el derecho a huelga y que se acabe con los "privilegios" de los sindicatos que intentan que el convenio colectivo de su empresa contemple horas de descanso, un sueldo más decente, permisos,... dignidad para su empleado "X".
Viñeta de Miguel Brieva. "No hay nada más tonto que..."
Imaginemos que el señor Fernández se dice licenciado en empresariales tras tardar ¡doce años! en sacarse la carrera, mientras el hijo de doce años de su empleado no sabe si va a tener colegio público en su barrio. Imaginemos al señor Fernández viendo, ensimismado, las 25.000 botellas de su colección, imaginemos a su empleado contemplando la nevera de su casa vacía de botellas de leche.
Imaginemos a don Arturo buscando una nueva concesión a sus empresas en el Boletín Oficial del Estado (curioso que un hombre que no cree en el estado viva de sus concesiones), imaginemos a su trabajador "X" sin que ningún boletín publique ayudas a la dependencia de su madre o a los estudios de sus hijos. 
Imaginemos que al señor Fernández le obsequian con el concierto de un nuevo colegio privado, imaginemos a su empleado que, como arriba dije, sin colegio público acaba llevando a su hijo al colegio del señor Fernández pagando el uniforme, unas extraescolares obligatorias y con una enseñanza como Dios manda.
Imaginemos que el señor Fernández decide que su empresa no renueva su concesión en el centro de trabajo en el que está su trabajador "X". No tendrá que pagar nada por su despido porque el señor Fernández vive de las concesiones y contratos en los que hay subrogación del personal. Imaginemos al trabajador "X" viviendo a base de vaivenes e inseguridad laboral, la misma inseguridad que hace cada vez más rico al señor Fernández.
Imaginemos que el señor Fernández y el trabajador "X" votan al mismo partido. 

martes, 27 de marzo de 2012

Apuntes tras la carita de Arenas

¡Vaya caritas!

Tras el resultado electoral en Andalucía y Asturias me planteo las siguientes cuestiones:

1) El PP ha recibido la primera señal de desgaste cuando apenas lleva cien días de gobierno. La gran mayoría entiende que la razón son los recortes, posiblemente sea cierto pero también el modo en el que ha actuado para llevarlos a cabo (o seguir poniéndolos en marcha), es decir la chulería y el engaño que desde la derecha han llevado a cabo en los últimos meses: primero diciendo que la crisis era cuestión de cambio de gobierno, luego hablando de confianza... y finalmente rectificando todo cuando ya habían ganado. Y encima jugando a convertir en tonta a toda la ciudadanía guardándose en la manga un terrible tijeretazo para el próximo viernes tras la consulta electoral. El mismo PP ha llamado al miedo.
2) El PSOE frena su sangría, aunque solo si hablamos desde la última consulta general del 20N. Obviamente sabe que tendrá que cambiar mucho su imagen en Andalucía atacando con dureza cualquier caso de corrupción y aclarando lo turbios asuntos que le han llevado a estar contra las cuerdas. 
3) IU deberá forzar el giro a la izquierda socialista; eso sí, a costa de poder perder su espacio y renunciando a hacer pinzas que su electorado no entendería.
4) En Asturias el escaño que aún está en el aire puede cambiar las cosas pero hay muchas cuestiones interesantes: si al final gobernara el PP y el Foro ¿qué responsabilidad tendrían en el adelanto electoral que hemos vivido? ¿se entendería un pacto ahora tras estar en el mismo sitio de antes de las elecciones? Si el PSOE logra gobernar con el apoyo de IU y UPyD ¿Aceptará la coalición de izquierdas un mal pacto de izquierda hecho para contentar a los de Rosa Díez? ¿UPyD acabará apostando por ayudar al PSOE o a la derecha?
5) ¿De qué será ministro Arenas como premio a sus cuatro derrotas?

domingo, 18 de marzo de 2012

200 años de Pepa

La promulgación de la Constitución de 1812, cuadro de Salvador Viniegra
Mañana el constitucionalismo español cumple dos siglos y Cádiz se engalana para conmemorar tamaño acontecimiento y recordar a la "Pepa" como el inicio de un camino duro de reformas y contrarreformas en el que tanto se ha escondido a los verdaderos protagonistas: los ciudadanos y ciudadanas. Ahora pensarán algunos que esto de la Constitución de 1812 es una perfecta excusa para tirar cohetes y escuchar la música de charangas, un discurso del Rey y alguna charlotada más que dé empaque festivo al acontecimiento. Es posible que a muchos de los promotores del cachondeo patrio no les apetezca mucho que se profundice en la historia, y en quién estaba a favor y quién en contra de los avances contra la monarquía absoluta a principios del maltratado siglo XIX.
Sé que puede parecer cansina y hasta excesivamente recurrente mi tendencia a hablar de las dos españas, os aseguro que lo fácil en casos como el que nos ocupa es referirnos a la concordia y al esfuerzo común para empujar en la mejor de las direcciones a nuestro gran país. Pero esto será cosa de los que mañana se pondrán delante de los micrófonos. En 1812 no solo había dos españas, había más (o tal vez ninguna) pero lo que no había era un esfuerzo común por nada. Y una de las tendencias, muy importante por cierto, abominaba de cualquier avance constitucional, de hecho un par de años después el Manifiesto de los Persas ya se encargó de dejarlo claro y colocar en el trono al absolutismo personalizado en el deseado-indeseable Fernando VII.
Es justo destacar que no podemos ver lo que ocurrió entonces con los ojos de ahora. Por eso es ridículo analizar la Constitución de Cádiz con la visión legal de la actualidad, como también lo sería hacerlo con la propia Revolución Francesa, madre de la transformación política de la historia contemporánea. Pero lo que es evidente es que el texto gaditano fue obra de unos privilegiados, hartos del abuso monárquico en su mayoría, muy alejados del conjunto de los españoles. Y fueron ellos los que se guisaron y se comieron la historieta a base de trompicones con nombres absolutistas, moderados, exaltados... llegando a cruzar el siglo con conservadores, progresistas y demócratas, estos últimos los más avanzados y siendo herederos de los comprometidos con una verdadera transformación que, por cierto, acabó culminando en el republicanismo.
Si analizamos el mapa de los partidos políticos del siglo XIX (paso interesante enlace con esquema incluido), nos sale que de aquellos liberales moderados de 1812 hubo muchos que fallaron a la propia Carta Magna, como un Martínez de la Rosa tan moderado el hombre que para evitar rupturas tuvo que hacer encaje de bolillos en el Estatuto Real del 34 e intentar apuntalar la monarquía limitada. Fracasó, pero no por mucho, porque el papel de los liberales de hace siglo y medio no era otro que el de intentar que todo el mundo viera con buenos ojos a la reina Isabel II.
Vamos que los valores constitucionales de los que ahora nos quieren convencer y democráticos de los que muchos alardean no son los que desembocan en el conservador Cánovas, ídolo histórico de nuestra derecha y máximo representante de los pucherazos y el caciquismo, digamos que la constitución gaditana pura y auténtica, posiblemente la más avanzada de su época, fue traicionada por el moderantismo y el conservadurismo durante más de cien años. Y fueron otras corrientes, incluso alejadas de la propia "Pepa", que se incrustan en la historia de los movimientos obreros y sociales de finales del XIX y principios del XX las que acabaron rescatando su verdadero espíritu. 

sábado, 17 de marzo de 2012

Los enchufes de buena estirpe

Saltan en estos últimos días a las páginas de los diarios los nombramientos familiares que desde el nuevo gobierno se están haciendo, desde el marido de Cospedal hasta el hijo de Esperanza Aguirre han sido propuestos para formar parte de organismos públicos como asesores, consejeros o ejecutivos. Incluso dicen que el propio presidente Rajoy se ha molestado con el excesivo ruido mediático que alguno de ellos, especialmente el del esposo de la presidenta de Castilla-La Mancha, ha generado y ha obligado a dar marcha atrás para que tamaño borrón no le salpique de forma constante en los difíciles tiempos que vivimos.
Nadie puede dudar de que por desgracia la tendencia a enchufar cuando se logra una cuota de poder salpica no solo al Partido Popular, y además esa constante se hace más perceptible en los lugares más recónditos: ayuntamientos, diputaciones... generalmente más alejados de las luces que los consejos de administración o las fundaciones con capital público. Pero, claro, resulta que el actual partido del gobierno ha llegado a la Moncloa y a casi todo lugar de poder con unas expresiones tales como austeridad, rigor presupuestario y demás... y parece que todo eso solo se refiere a los demás y no a sus propias familias, por eso nos encontramos con el "maridísimo" y "hermanísimo" cospedalienses, el "hijísimo" aguirreniano, o el "cuñádísimo" cañetero entre otros y ahora la transparencia ya no les afecta y la callada por respuesta se impone en el vocabulario de la portavoz-vicepresidenta-mandamás Santamaría.
Hace no mucho tiempo una de las agraciadas con uno de estos premios gordos decía que los interinos eran unos enchufados, curiosamente es ella (la presidenta de la Comunidad de Madrid) la que se debería encargar de controlar el buen funcionamiento del acceso a la administración, intuyo que el hecho de que su niño ahora asesore en un ministerio y se lleve al bolsillo un buen pastizal de todos, será la consecuencia de un proceso totalmente limpio e imparcial y para nada se habrá tenido en cuenta sus apellidos. No se lo creerá ni harta de vino, como todo el mundo sabrá que la alcaldesa de Madrid no sería alcaldesa si su esposo no fuera quien es ¡Viva el vino!
Sobre esto de los linajes ya escribió el líder Rajoy, casi parafraseando a don Manuel su padre político, y lo hizo hace ya unas cuantas décadas, allá por el año 83 en las páginas de "El Faro de Vigo", con comentarios como que desde hace tiempos remotos era verdad indiscutible que la estirpe determina al hombre, o con la más que premonitoria afirmación "Los hijos de buena estirpe superaban a los demás". No se puede decir que este hombre ya no lo venía anunciando desde hace tiempo y tenía claro que su gente y la familia de su gente son la buena estirpe y los demás debemos pertenecer a eso que en el Antiguo Régimen se llamaba el Tercer Estado, o directamente los gilipollas que tiene que haber en toda sociedad que, obviamente, somos mayoría.
Detrás del enchufismo popular no hay un simple, e injustificable, afán por poner en puestos de responsabilidad a los amiguetes y familiares, detrás hay una creencia de que son mejores y que solamente ellos se lo merecen. 
Y todo ello ocurre con la poco recomendable política de crear puestos de confianza y alejarlos de la transparencia del acceso en igualdad de condiciones, que es la mejor manera de romper los tejemanejes de quien ocupa los puestos gubernamentales. Eso sí, si además del interés por colocar está la creencia de creerse superior algunos llevarían de muy mala gana tener que enfrentarse a la mayoría de gilipollas.

viernes, 16 de marzo de 2012

"La" Aguirre

Una sombra demasiado alargada. Imagen tomada de publico.es
Leía en algunas redes sociales cómo la presidenta de la Comunidad de Madrid entraba en un verdadero colapso histérico mientras la controlaban en la Asamblea Regional. Una vez vi un artículo sobre ella que decía que era la persona con alto cargo que menos respetaba la democracia en su grupo más cercano y que incluso era temida por sus propios consejeros ya que se dedicaba a ponerles trampas en las reuniones y a provocar enfrentamientos entre ellos. Lo pongo en pasado porque el artículo ya tiene un tiempo, pero da la sensación que las cosas siguen de forma parecida y, por lo tanto, si así eran las cosas dudo mucho que hayan cambiado.
La Aguirre es una política que nació con la hipocresía de quien está rodeada de dinero y negocio, y que jamás ha sufrido ninguna de las necesidades de las que habla, por eso su forma de resolverlas no tiene en cuenta a quienes las padecen. Su afán por machacar al enemigo la convierte en una persona realmente peligrosa, de esas que son capaces de matar mientras mueren porque su verdadera intención se encuentra plenamente reconocida en su maldad. Aguirre no hace esfuerzos por esconder ese ramillete de acciones perversas que la hacen ser una gobernanta del puteo constante hacia quienes la soportan. Lo que ocurre es que ha vivido muy bien escaqueándose de las responsabilidades: cuando iba bien es que estaba ella y cuando iba mal es que eran los del gobierno central los que provocaban todos los problemas, y mientras tanto se ha convertido en una verdadera hooligan parlamentaria, recurriendo al chiste fácil, a ridiculizar, a soltar obviedades más cerca de una peluquería con pasillo directo a la taberna que de un despacho oficial.  
Aguirre divide todo lo que hace como política en tres tipos de acciones. El primer tipo es el del fastidio (por no decir algo peor, aunque arriba se me escapó), ella vive en un mundo maniqueo de buenos y malos, de blanco y negro y todo lo que le huele a su contrario, sea persona o colectivo, hay que aniquilarlo, destruirlo generando cacerías basadas en infamias, en mentiras, en el uso torticero de la ley. El segundo tipo es el destructor de lo público para generar beneficios al capital privado (si es posible amigo) y privatiza todo lo que puede y más: el agua, la educación, los hospitales,... da igual, cualquier cosa con tal de llevar a la práctica una política liberal en lo económico que ella misma tergiversa haciendo chanchulleos que el propio Adam Smith tacharía de terrible intervencionismo. El tercer tipo es el de la publicidad, la señora Aguirre hace todo lo que sea posible para dar rienda suelta a la necesidad de reivindicarse constantemente: se gasta un pastón en publicidad, está todo el día en el Canal Metro o directamente se autoconvence de ser una heroína internacional dando una rueda de prensa en calcetines. Todo por la imagen, una imagen realmente insólita pero que encuentra a sus fans entre los que más tienen y los que menos piensan. No hace falta que piense nadie porque ya lo hace ella por los demás.
Muchas veces se acude a las imágenes de determinados políticos latinoamericanos para hablar de populismo, y se les echa en cara ese término como si estuviesen más cerca de una dictadura que de una democracia. Aguirre es populista, todo el mundo lo sabe y da la sensación que ese populismo esconde su sentido autoritario de la vida, donde el ordeno y mando se convierte en el primer mandamiento de sus actos diarios. No se trata de gobernar, se prefiere mandar y si es posible humillando; eso sí, jamás humillándose, ella nunca reconocerá errores (salvo por twitter) porque cree en eso de "no hay que llorar ni por la leche derramada" claro que en su caso lo que se derrame no será otra cosa que mala leche, de la peor.

miércoles, 14 de marzo de 2012

Sarkozy mira al extremo

Sarkoleón
Nicolas Sarkozy resulta que tiene que escorarse aún más hacia la derecha para lograr votos si es que quiere intentar con éxito su reelección a la presidencia francesa. Lo hace atacando directamente a la inmigración con ese discurso fácil de quien siempre se ha creído rico y ve cómo revolotean sobre su cabeza las aves del peor agüero económico. Aves que traen la mala suerte y nubarrones negros que dejan sin luz al marido de la Bruni, y lo que se le ocurre es soltar un mitin contra la excesiva inmigración, enarbolando proteccionismo quien ha querido ser líder de Europa. 
Sarkozy ya no es lo que era, su populismo fácil mezclado con el exitoso famoseo conyugal sucumbió sin contemplaciones frente a la oruga mecánica de Angela Merkel, además las encuestas le hundían en la miseria de la predecible derrota y para la reacción se suponía como necesario un intento de robo de los posibles votos de la niña Le Pen. Y ahí sale el líder sin escrúpulos, el que pasa de "hagamos Europa" a "compartimentemos Europa" y si no me dejan cerremos Francia. Y como Nicolas se cree la estrella máxima del sarao no tiene ningún miedo en proponer cosas típicas del electorado del Frente Nacional, digamos que la derecha europea ya tiene estrategia a medio plazo allí donde pueda perder las elecciones, vamos que utilizará la táctica Sarkozy de hacerse aún más de derechas y veremos a ver qué hace la izquierda, todo sea que le entre el miedo atroz a fracturar la sociedad y acabe, esa izquierda con posibilidades de gobernar, pegando un paso al erróneamente llamado centro para hacer que el punto de equilibrio aún esté más a la derecha que ahora, que lo está demasiado.
Veremos qué hace porque frente a ella hay unos líderes incapaces de entender alternativas distintas, ni siquiera matices, y por eso se estarán mandando mensajes para que ninguno se vea con Hollande no sea que les contagie algo. ¡Ni que el ex de la Sego fuera una fotocopia gala del Che Guevara! Y entre esos líderes un tal Rajoy que tiene la suerte de que las becerradas de Sarko las dicen dentro de su propio partido y no necesita quitar votos a nadie de más a la diestra que él.
Debe de estar moderadamente contento el inquilino del Elíseo porque resulta que tras su amenaza de sacar a la grande France del acuerdo de Schengen ha pasado a encabezar las encuestas para la primera vuelta de las elecciones francesas, y ha recortado, de 15 a 13 puntos, la desventaja para la segunda vuelta. Veremos si esto es un espejismo o es una tendencia, el caso es que de nuevo la derecha vuelve a jugar ese papel irresponsable como en otros episodios de la historia de Europa  cuando se condujo al viejo continente a etapas terribles y mortíferas. Sarkozy debería de saberlo, como tener claro el peligro que supone jugar con fuego.


martes, 13 de marzo de 2012

La emergencia del chupasangre

"Il Quarto Stato" de Giuseppe Pellizza da Volpedo
Resulta que la Ministra de Empleo (Trabajo de toda la vida) se despacha sobre la convocatoria de huelga general con un "las huelgas generales no crean empleo" y se queda tan ancha la señora. Vamos que si ahora mismo llegara la academia sueca igual hasta la nominaban para el Nobel a la tontería supina. La Báñez podría utilizar otro argumento para oponerse a las protestas de los trabajadores y trabajadoras contra la reforma laboral que ella misma ha amadrinado. Es evidente, señora ministra, que la huelga general no va a generar empleo, pero es que no está para eso. Digamos que el problema lo tiene usted porque su nueva propuesta legal da la sensación que tampoco lo va a hacer y esa sí que debería estar hecha para crear puestos de trabajo. Lo que pasa es que es más cómodo escupir veneno con la boca del ejecutivo mientras se preparan otros para chupar la sangre y, por eso, llegan las declaraciones tan inteligentes dando a entender que como estamos en situación de "emergencia nacional" la única respuesta válida es cerrar el pico y asumir todo lo que nos llegue. Supongo que lo de la "emergencia nacional" no irá con esos que se han beneficiado de la crisis haciendo que aumente la brecha entre ricos y pobres, los mismos que hacen que los artículos exclusivos de lujo sean los que mantienen o incrementan la demanda. Para esos no hay ni "emergencia" ni "nación" porque tienen el concepto de patriotismo metido en la boca pero cuando se trata de arrimar el hombro solo lo identifican con plantarlo para mandar a la cuneta a alguno de sus empleados.
Esto de la crisis que nos agobia, y que está en un plan que se va a convertir en existencial, es la respuesta a los avances sociales de las clases medias y bajas en los últimos años, las últimas décadas europeas diría yo, ahora toca apretar el cuello lentamente, obligando a decir "madrecita que me quede como estoy" o directamente "que me quede aunque sea peor". Dije obligando, pero hay muchos que en realidad se dejan obligar y se convierten en quintacolumnistas del capital más extremo; sí, esos de los que se dice que son pobres y de derechas. 
Pero como necesitan su cabeza de turco buscan para el papel a los sindicatos, y casi los convierten en verdaderos culpables de la quiebra del sistema... y los quintacolumnistas hacen su trabajo. Todo el mundo sabe que dentro de las centrales sindicales hay muchas personas y cada una tiene su estilo y sus defectos que afloran como en toda gran organización, y llega el equívoco de intentar confundir el sindicalismo con algunos sindicalistas, y se quedan tan anchos los que en vez de poner el dedo en la yaga lo extienden en plan acusador y utilizan el poder mediático para desacreditar años y años de lucha sindical. Esto no hace daño a una determinada tendencia, en realidad ataca a la propia sociedad a la que, de nuevo, quieren dejar desnuda, y busca proponer la ley de la oferta y la demanda como única base que regule las relaciones laborales: estoy seguro de que a muchos contratadores les gustaría ir con una furgoneta a Atocha y allí elegir de entre una manada de obreros hambrientos a los que más les interesen, sobre todo si se pelean por un sueldo que acabarán aceptando cada vez más bajo. Les encantaría recordar la misma escena que se vivía en los pueblos del sur cuando el señorito o su capataz iba a la plaza a elegir a los jornaleros.
Y cuando ya sea imposible, y la marcha atrás ni se vislumbre, algunos dirán que habría que haber hecho una huelga general en condiciones, y que la culpa es de los sindicatos, pero seguirán cayendo en eso de la "emergencia nacional" mientras la señora Báñez estará convencida de su gran trabajo para el beneficio de los chupasangre.