domingo, 20 de mayo de 2012

Cuando la imaginación es protesta

Un "viajero" ofrece bebida y canapés en el metro "el tarifazo es un lujo"
Los cambios tecnológicos han transformado las formas de participación de la ciudadanía dentro de la sociedad, mucho se ha hablado del papel de las redes sociales en movimientos reivindicativos como la famosa primavera árabe que hace un año era noticia diaria desde Egipto o Túnez. Ese protagonismo no puede quedar al margen de la acción política, tampoco puede obviarse desde aquellos sectores encargados de ser desde los movimientos sociales la "mosca cojonera" de políticas opuestas al sentir ciudadano y que generan escenarios de injusticia. A las convocatorias espontáneas realizadas por twitter o facebook, que ya se quieren penar desde el gobierno, se unen nuevos modos de protesta como las famosas flash mob que mezclan la crítica imaginativa y casi artísticas a los tradicionales modos de manifestarse. Tumbarse en silencio vestidos de color verde en una importante calle comercial del centro de una ciudad para defender la educación pública o subir en el metro con trajes lujosos y comiendo canapés para oponerse a la subida abusiva del transporte público son ejemplos que hemos visto en los últimos tiempos y que sintetizan convocatorias rápidas vía teléfono u ordenador, nada violentas, marcadas por el buen humor y la imaginación, y generalmente seguidas por gente joven. Es, tal vez, esto último lo más interesante: la gente joven participa pero su manera de hacerlo también se adapta a los cambios y no solo tecnológicos, detrás de estas propuestas hay una elaboración compleja que se aleja del mero hecho de protesta, se convierte en un acto colectivo y plagado de creatividad artística a modo de perfomance en el que el valor de grupo supera al de masa, son reivindicaciones activas en las que la acción humana deja a las pancartas en un segundo lugar y la implicación alcanza al vestuario y a los gestos. 
Nada es incompatible, pero obviar este modo de protesta y de crear conciencia sería ridículo. Es mucho más directo que cualquier entrega de panfletos, genera redes humanas que interaccionan con los mismos objetivos y ofrecen la posibilidad de desenfocar el estado de ánimo en situaciones de conflicto sostenido. Ser ciudadano debería suponer implicación, algo que desgraciadamente queda en entredicho en multitud de ocasiones, y también capacidad crítica hasta para hacer la crítica, lo cual es aún más complicado. No sería justo, por tanto, ver estas acciones como simples gracietas porque se construyen desde la implicación y la propia actitud crítica.

1 comentario:

  1. Dijo Ángel Gabilondo en una conferencia en 2007 en la Facultad de Bellas Artes:
    "En este lugar tan amante de la belleza reclamo la elegancia como una forma determinada de vida bella. Etimológicamente elegancia significa saber elegir, tener el don y la gracia de saber elegir. No se reduce a la indumentaria sino a toda la existencia. La gracia es el sentido de la mesura. En una sociedad crispada donde hay ostentación de grandilocuencias yo reivindico el sentido de la mesura."

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